Raúl el mono Orlandini al mando de su Mitsubishi Evo X en el Rally Caminos del Inca 2025.
(Foto: Automóvil Club del Perú – ACP)
Desde aquel primer recorrido de Henry Bradley en 1966 hasta las modernas máquinas de competición que enfrentarán los Andes este 2026, Caminos del Inca ha transformado sus autos y su forma de competir, pero mantiene intacto el desafío y esencia que la convirtió en una de las pruebas más emblemáticas del automovilismo peruano.
Escribe: Mateo Collao
En 1962, a Henry Bradley, en pleno Gran Premio de Turismo de Argentina, una competencia de más de 4.600 kilómetros, se le presentó una inquietud: ¿por qué el Perú no tenía una prueba que atravesara los Andes y mostrara la diversidad geográfica del país?
Enamorado por esa experiencia y con el sueño de replicarla en el Perú, en 1963, Bradley propuso crear una carrera que recorriera el Perú de extremo a extremo siguiendo los antiguos Caminos del Inca. La iniciativa recibió el respaldo de Román “Nicky” Alzamora y del Automóvil Club Peruano, que durante más de dos años trabajaron en la planificación del
recorrido.
Así, en 1966 nació el Gran Premio Nacional de Carreteras Caminos del Inca, con una ruta de más de 2.600 kilómetros entre Lima, Huancayo, Ayacucho, Cusco, Arequipa y nuevamente la capital.
Bradley, junto a su copiloto César Vidaurre, se puso al volante de un Volvo 122S para afrontar una carrera que atravesaría los caminos más exigentes del Perú. Fue el primer ganador de la competencia. Hoy, seis décadas después, los autos son más rápidos, la tecnología es mucho más avanzada y el rally se disputa cada segundo, metro a metro. Sin embargo, el objetivo continúa siendo el mismo: conquistar Caminos del Inca.
60 años después
El 28 de setiembre se celebró la conferencia de prensa realizada por el Automóvil Club Peruano en el Estadio Nacional, anunciando la realización de la edición 54 de Caminos del Inca 2026, competencia que este año tendrá un significado especial al conmemorar los 60 años de la primera edición.
La competencia se desarrollará del 7 al 18 de octubre y tendrá un recorrido dividido en seis etapas, atravesando las regiones de Lima, Junín, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cusco, Puno y Arequipa.
Entre el 5 y 7 de octubre, los competidores deberán pasar las revisiones técnicas y de seguridad en la playa Agua Dulce, donde también se realizará el miércoles 7 la partida simbólica, un evento abierto al público que contará con 101 vehículos inscritos, divididos en 12 categorías.
El jueves 8 de octubre se realizará el Súper Prime en el Kartódromo de La Chutana, donde los vehículos completarán dos vueltas en el circuito en el menor tiempo posible para definir el orden de partida de la primera etapa Lima-Huancayo. La competencia comenzará el sábado 10 de octubre con la partida desde Cullhuay, a las 9 de la mañana, y con llegada a Orcotuna, en una jornada que permitirá conocer a los primeros favoritos de esta edición.
60 años después, la realidad es completamente diferente a la que vivió Bradley en 1966. La competencia ha evolucionado junto con el automovilismo. Los vehículos actuales cuentan con una preparación mucho más especializada y con categorías como Rally2 y Rally3 —vehículos armados bajo estándares de competición internacional— que representan el avance tecnológico de una disciplina en la que cada segundo puede marcar la diferencia.
Grandes nombres para una gran prueba
Este año, el rally vivirá grandes novedades con la llegada del primer Rally 2 a la prueba, vehículo que genera bastante expectativa por sus altas prestaciones y coste de mantenimiento, que será conducido por el piloto Jorge Martínez.
Esta edición también marca el regreso de Nicolás Fuchs, tres veces ganador del Rally Caminos del Inca, que en esta ocasión estará al mando de uno de los Toyota Yaris GR del equipo Toyota Gazoo Racing.
Además, se contará con la presencia de nueve vehículos de la categoría Rally 3 y participarán grandes nombres en la categoría Tracción Integral Nacional, como el cuatro veces ganador de Caminos, Raúl “El Mono” Orlandini, quien con su Mitsubishi Evo X buscará plantar cara a los RC3; los hermanos Palomino, que nuevamente van con los Skoda Fabia N5; los otros dos vehículos del equipo de Toyota Gazoo Racing, pilotados por el ganador de Caminos de 2019, Luis Alayza, y el joven Lucho Mendoza, que buscará conquistar la ruta del inca por primera vez.
Asimismo, se tendrá la presencia de pilotos y copilotos provenientes de Argentina, Chile y Ecuador, fortaleciendo el carácter internacional de esta edición.
La búsqueda de revancha también marca a otros competidores, como Diego “Chochaira” Málaga, quien este año nuevamente competirá en la categoría Camionetas T1 tras un amargo episodio en la edición anterior: “El año pasado, como muchos saben, tuvimos un prematuro abandono a escasos metros de la partida, literal al kilómetro y medio de la partida, en Canta. Hemos corrido una carrera en Piura y hemos ido a practicar arriba a la altura, justamente en el lugar donde se rompió el turbo el año pasado. El motor está muy tranquilo y con todas las ganas de recibir el pedal a fondo”, afirmó con optimismo para Punto Seguido Málaga, quien espera poder lograr la victoria en su categoría.

(Foto: Automóvil Club del Perú – ACP)

(Foto: Mateo Collado)
Para los pilotos, sin embargo, la evolución tecnológica no ha cambiado la esencia de la competencia. Takeo Matayoshi, piloto de la categoría S2000, explicó a Punto Seguido lo que representa disputar esta carrera: “Caminos del Inca es una carrera emblemática a nivel nacional, es una carrera que cualquier piloto, creo, a nivel nacional que corre distintas
disciplinas del automovilismo peruano va a querer correr en algún momento”.
Mandela Rivera, piloto de la categoría Camionetas, habló de lo difícil que ha visto la ruta y menciona que la etapa Ayacucho-Andahuaylas promete ser de las más complejas de la prueba: “Esta ruta está bien, es complicadísima. Yo creo que van a sufrir muchos carros, sobre todo los carros bajitos, pero sabemos que los pilotos van a domar esto. Yo creo que va a ser un bonito Caminos del Inca, uno bien desafiante”.
“La categoría va a estar complicadísima este año, son 11 camionetas. De las 11, unos seis son recontra ranqueados y los otros seis han estado en el Rally Mobil. No se les puede dejar ni siquiera 30 segundos a ellos, es imposible, hay que ir con todo desde el principio”, agregó.
Rivera mencionó los motivos por los cuales Caminos del Inca es tan especial para el público y los pilotos: “¿Quién no quisiera tener una vía libre para correr? ¿Quién no quisiera tener mucha gente gritando tu nombre? ¿Quién no quisiera tener mucha gente que diga ‘¡guau, mira!’? Es una cosa que une pueblos, culturas, por lo que realmente aman mucho
Caminos del Inca”.
Desde aquella primera carrera de 1966 hasta los modernos vehículos que recorrerán nuevamente los Andes, Caminos del Inca ha cambiado su tecnología, sus categorías y la manera de competir. Lo que no ha cambiado es el desafío de conquistar una de las pruebas más emblemáticas del automovilismo peruano.
Finalmente, Christian Tasayco, director de la carrera, señaló en la conferencia la importancia de recordarle al público cumplir con las medidas de seguridad en la ruta: “Aprovecho en recordarle al público que se ubique en lugares seguros, haga caso a las indicaciones de las autoridades y respete los horarios de cierre”, indicó.


