Black Mirror: Nosedive y la obsesión por la aceptación

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Nosedive nos presenta un mundo donde la tecnología se apodera de las actitudes humanas, un hecho que se ve reflejado en nuestros tiempos.

Lacie, protagonista del capítulo, recurre a un sinfín de acciones para mejorar su promedio de valoración. Sin embargo, al no tener control sobre todo, pierde los papeles al punto de la locura.

Escribe: Estefani Rodriguez  

Black Mirror muestra un contexto tecnológico no muy alejado de la realidad. Los recursos y dispositivos tecnológicos utilizados en la serie británica tienen un parecido potencial con las plataformas actuales. Esta es la situación reflejada en el capítulo 1 “Nosedive” (caída en picada) de la tercera temporada, el cual muestra cómo las redes sociales pueden llegar a distorsionar por completo el funcionamiento social a través de la interacción de una red social virtual. De esta manera, las personas empiezan a regirse sobre calificaciones de la empatía en interacciones diarias y en el contenido compartido sobre la plataforma, lo cual, finalmente, llega a ser determinante para excluir o incluir a un individuo en este nuevo contexto social creado.

Dentro de lo más resaltante, se tiene la calificación de estrellas como recompensa frente a la actitud de las personas. A mayor calificación, mejor accesibilidad a oportunidades y exclusividad. Esto genera un moldeamiento social en cada persona quienes cambian ciertas actitudes intrínsecas con el objetivo de obtener un mejor estándar de calificación. Por tal motivo, la protagonista de este episodio, Lacie, recurre a un sinfín de acciones para mejorar su promedio de valoración. Sin embargo, al no poder tener control sobre todo (tal y como ocurre en nuestra realidad), pierde los papeles al punto de la locura producto de la desesperación, estrés y rabia desmedidos por tratar de calzar en los estándares sociales que le permitan acceder a las ventajas deseadas por ella misma.

A mayor calificación, mejor accesibilidad a oportunidades y exclusividad.

Una realidad actual

Las redes sociales resultan ser beneficiosas si se tiene un correcto uso de ello. En caso contrario, suelen desviar nuestros sentimientos, pensamientos y emociones reales.

Este contexto social se asemeja mucho al presente actual en el cual compartimos contenido a través de redes sociales con la finalidad de obtener aceptación, recompensa y satisfacción. Esta situación se puede volcar en una obsesión por la fabricación de contenido que contemple mayor puntuación y empatía por quienes acceden a nuestras redes. Sin embargo, podríamos generar una desviación de nuestros sentimientos, pensamientos y emociones reales con el objetivo expreso de incrementar popularidad y no generar contenido negativo ─el cual también es parte de nuestro día a día─ que altere de forma desfavorable nuestra afinidad con el entorno que deseamos mantener. Asimismo, tal y como ocurre en la serie, para encontrar aceptación y mantener un ranking social aceptable, podríamos llegar a preocuparnos por realizar más acciones para agradar a la demás que a nosotros mismos.

El avance tecnológico es una realidad constante y agresiva que cada año incrementa de manera exponencial en el mundo. Dispositivos y plataformas de interacción se adhieren a nuestro propio estilo de vida facilitando nuestras labores; sin embargo, también alteran nuestra conducta debido a la característica casi abrasiva que estos logran sobre nuestro sistema social, pues al coleccionar información personal de los usuarios (con la finalidad de aprender sobre gustos y preferencias) pueden llegar a calar hasta en lo más intrínseco de nuestra vida diaria.