Conociendo el interior del Museo Chavín de Huántar

Sociedad

Visitamos el interior del museo Chávin de Huántar, una réplica de la residencia del embajador de Japón que en 1997 fue escenario de uno de os rescates de rehenes más espectaculares de este siglo

Redacción: Alejandra Neyra Reyes

En conmemoración a los 20 años de la operación Chavín de Huántar, la Escuela Militar de Chorrillos, abrió sus puertas para recibir al público interesado en visitar el museo que lleva el nombre del operativo y además, es una réplica de la embajada de Japón. En este lugar, los visitantes podrán observar durante el recorrido, los túneles por donde se realizó la emboscada, el armamento que se utilizó, fotografías de personajes importantes del operativo, el pasillo de la muerte y otros espacios cumbres que fueron el escenario de ese histórico momento.

La construcción de la réplica duró 45 días, por lo tanto, el resultado era incompleto y el lugar  no se encontraba como se ve hoy en día. Es en el 2003, cuando el Ejército decide convertirlo en museo y se empiezan a realizar los arreglos y terminar la construcción, se levantó un tercer y cuarto piso. Su edificación fue en base a los planos que fueron cedidos por la municipalidad de San Isidro. Sin embargo, ya que la embajada tuvo cuatro propietarios, se recurrió también a ellos para que puedan informar de las modificaciones del lugar y poder realizar una réplica fiel.

¿Cómo el Ejército tomó la decisión de construir una réplica de la embajada de Japón?

Al segundo día que los terroristas toman la embajada, el Estado pidió a las Fuerzas Armadas que se preparen. Había una necesidad de entrenamiento, y en un inicio, hicieron una réplica con tiza en un patio inmenso con ayuda de ingenieros. Para una operación militar es necesario entrenarse y para ello se necesitaba entrenar en el terreno donde se realizaría el operativo. Es por ello, que se construye una réplica.

¿Cómo hicieron para que nadie se entere de la construcción de la réplica?

La instalación no era como se ve hoy en día, era la veterinaria del ejército, donde se criaban a todos los animales que eran utilizados por los militares. Todo estaba cubierto en ese entonces con “mamelones”, aparentaba ser una casa normal, pero era un lugar de entrenamiento. Esa operación era secreta, ni los familiares de los comandos sabían que ellos se estaban entrenando para el operativo.

Este museo es un espacio que permite recrear el momento vivido durante el operativo y al mismo tiempo rinde homenaje a célebres héroes nacidos en ese momento, como por ejemplo Juan Valer, quien dejó una carta que aún se mantiene intacta en este lugar.