Cúrcuma: el ibuprofeno natural

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También llamado el azafrán de Oriente, esta especia hermana del jengibre es capaz de calmar en el cuerpo la producción de la sustancia que provoca dolores, fiebre e inflamación.

La cúrcuma ayuda a cuidar el corazón, el hígado y las articulaciones. Foto: Gabriel Velásquez

Texto: Orlando Herrera

Con su característico color amarillo y presentación en forma de polvillo muy utilizado como condimento en algunos platos típicos de la comida peruana. Esta maravillosa especia es considerada como un remedio natural muy importante, pues actúa sobre problemas digestivos, alivia el reumatismo, previene enfermedades del corazón y de las arterias. Incluso sirve para tratar infecciones de la piel gracias a su alto poder antioxidante.

Si bien la cúrcuma es una planta tropical originaria de la India, en el Perú se cultiva en la selva baja en los departamentos de Huánuco, San Martín, Junín, Ayacucho y Cusco, siendo este último su principal productor. También se ha demostrado que esta planta herbácea tiene un alto índice de hierro, sodio, magnesio, potasio y zinc; razón por la cual es un ingrediente muy popular en la gastronomía peruana y en combinación con otras frutas y verduras en extractos.

“Tiene propiedades depurativas y es un destacado antiinflamatorio” explica el médico Óscar Torres Ruiz, jefe de la oficina de Epidemiología. La cúrcuma actúa como un excelente antiinflamatorio estomacal e intestinal, muy adecuado en casos de gastritis y en el tratamiento de colon irritable. También es útil para ayudar a perder peso, por la facilidad que tiene para movilizar las grasas y metabolizarlas. Se le atribuye un efecto muy similar al ibuprofeno por su capacidad para reducir la histamina en los procesos inflamatorios y contra la fiebre por su facilidad para eliminar materiales de deshecho en el sistema inmunológico, aseveró el médico internista del Hospital Sergio E. Bernales.