¿De qué hablamos cuando hablamos de la ‘Ley de Cine’?

Cine

A propósito del post festival ‘Lima Independiente’, se vuelve a cuestionar la propuesta legislativa para la cinematografía nacional. ¿Debería haber una?

Lima independiente inicio el Post festival con el conversatorio: “¿El Estado debería apoyar propuestas cinematográficas fuera de las formas?”. (Foto: Martina Marcacuzco)

Redacción: Martina Marcacuzco

En diciembre de 2016, después de 17 meses de trabajo, Chile aprobó la primera Política Nacional del Campo Audiovisual. Esta contó con la participación ciudadana que se materializó en 15 encuentros consultivos de carácter regional. En el Perú no contamos con algo parecido.

Según Pierre Emile Vandoorne, director de la Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO) del Ministerio de Cultura, recién el próximo año podríamos contar con algo así. Vandoorne, uno de los principales impulsadores de la ‘Ley de Cine’ especifica que “es un instrumento que genera fuentes de financiamiento para la sociedad civil”, pues con esta se podría avanzar de manera cinematográfica hasta llegar a la política nacional. Asimismo, recalca que al año postulan alrededor de 500 proyectos y que sólo se premian alrededor de 70. Esta es una de las razones para aumentar el presupuesto.

Este año se aprobó por el Gobierno el proyecto de ‘Ley de Cinematografía y el Audiovisual’, pero aún deberá ser debatido por el Congreso. Lo más resaltante de esta propuesta es la triplicación del presupuesto para el arte audiovisual. Lorena Best, directora de cine, considera que “se necesita muchísimo más que esta ley”, pues, hasta el momento, solo se visibilizan “largometrajes de ficción que han sido premiados o han tenido repercusión”. Esto se reflejó en la propaganda que lanzó la DAFO para reforzar este proyecto. Best sugiere que, más que el dinero, se necesitan “espacios de debate”.

Así como los peruanos estamos muy interesados en la posible clasificación al mundial de fútbol de la selección nacional, el impulso del arte en nuestro país también debe ser una prioridad. Quizás Chile no participe en el máximo evento del fútbol, pero ya cuenta con políticas que fomentan el arte de sus ciudadanos.