El cierre del Proyecto Especial Legado ha remecido el panorama deportivo peruano. Con sus funciones ahora en manos del IPD, surgen dudas sobre la continuidad de la eficiencia en la gestión de sedes y el futuro del alto rendimiento.
Escrito por: Nelson Becerra, Santiago Padilla y Jesús Salvá Tunque.
Dicen que cuando algo funciona, es mejor no tocarlo; sin embargo, en nuestro país raramente se cumple esta premisa. El gobierno peruano oficializó la extinción del Proyecto Especial Legado, una entidad reconocida por su rol fundamental, desde los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Lima 2019, de asegurar el mantenimiento y la gestión de las infraestructuras deportivas construidas a cargo de uno de los principales gestores para dichos juegos: Carlos Neuhaus. Esta decisión, ejecutada a través del Decreto Supremo 020-2025-PCM, establecía transferir todas sus sedes y recursos al Instituto Peruano del Deporte (IPD) y a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM).
La medida ha generado una ola de preocupación entre atletas, gestores deportivos y especialistas del sector, quienes temen que los altos estándares de eficiencia y organización alcanzados por Legado durante su gestión puedan diluirse en medio del proceso de transición. Durante varios años, funcionó como un modelo de gestión pública moderno, reconocido por su eficiencia operativa y su impacto directo en miles de deportistas.
El 12 de febrero de 2025, el Consejo de Ministros aprobó el Decreto Supremo que oficializó la extinción del Proyecto Especial Legado, ordenando la transferencia de todas sus funciones al IPD. Esta medida, rápidamente ejecutada, desató una ola de críticas en el ámbito deportivo nacional, tanto por parte de atletas como de medios especializados.
Uno de los más enfáticos en manifestar su rechazo fue el velerista olímpico Stefano Peschiera, quien declaró al diario El Comercio que sentía mucha pena por el cierre de Legado, al considerarlo “la única entidad que funcionó correctamente en la gestión deportiva del país”. Para Peschiera, esta decisión representa un retroceso y “un atentado contra el deporte peruano».
La principal preocupación compartida por los críticos de la medida radica en que el IPD no cuenta con la capacidad técnica ni con los estándares operativos que caracterizaban a Legado, cuya gestión era vista como un modelo a seguir en la administración pública deportiva.
Posturas divididas sobre el cambio: críticas y defensas

Desde una perspectiva legal y operativa, la abogada Thalia Simich ofreció una postura más equilibrada. Si bien reconoció que el cambio era legalmente correcto, subrayó que la rapidez de la decisión generó incertidumbre. «El cambio no fue mal hecho, pero se hizo sin el tiempo y la planificación adecuados. Lo ideal hubiera sido extender el plazo de Legado hasta 2029, especialmente con los Juegos Bolivarianos 2025 y los Panamericanos 2027 a la vista», afirmó. Simich destacó también un aspecto clave del funcionamiento de Legado: el modelo de facility management, mediante el cual la operación y el mantenimiento de las sedes era tercerizada a la empresa Equans. «Muchos no sabían que el trabajo efectivo de mantenimiento venía de una empresa privada. Legado solo supervisaba, pero el funcionamiento era realmente obra de Equans», explicó.
Sin embargo, también mostró una mirada optimista respecto al IPD, reconociendo el esfuerzo del organismo por hacer mucho con pocos recursos: «El IPD hace mucho con lo poco que tiene. Espero que, con el presupuesto de Legado, puedan gestionar mejor las infraestructuras deportivas». Simich añadió que el IPD ha mantenido una relación cercana con las federaciones deportivas, otorgando subvenciones que, aunque no grandes, han sido significativas para el desarrollo del deporte nacional.
Carlos Neuhaus Tudela, figura central en la historia reciente del deporte peruano, fue el presidente del Comité Organizador de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos Lima 2019, liderando con éxito uno de los eventos deportivos más importantes de la historia del país. Actualmente, también es presidente del Partido Popular Cristiano (PPC) y es considerado un posible candidato a la presidencia del Perú para el año 2026.
En el contexto de la extinción del Proyecto Especial Legado, Neuhaus expresó, en conversación con Punto Seguido, su desacuerdo con la decisión del Gobierno de transferir sus funciones al IPD. “Si el IPD tuviera ejemplos de excelencia, yo estaría tranquilo; sin embargo, yo recorro el Perú y puedo ver los otros complejos del IPD que no están correctamente cuidados. El estadio de Iquitos, por ejemplo, está hecho una desgracia. En el estadio Miguel Grau de Piura, en el césped de fútbol, están creciendo algarrobos. He visto el estadio Mariano Melgar de Arequipa, donde dicen fuentes cercanas que el IPD alquila todas las plataformas del entorno a informales; entonces, ¿Cómo funciona eso y a dónde va ese dinero?”, se preguntó Neuhaus.
Basta con visitar algunos complejos deportivos actualmente bajo administración del IPD para encontrar canchas deterioradas, infraestructura abandonada y una agenda deportiva poco articulada. “Lo que se consiguió en Lima 2019 fue histórico: llegar a la meta de organizar los Panamericanos, pese a que algunos creían que no lo lograríamos, fue un gran reto; pero ahora, con estas decisiones, siento que todo está siendo tirado a la basura, todo el esfuerzo que logré junto a mi equipo de trabajo no está siendo valorado”, señaló Neuhaus. “Yo incluso acudí al Congreso ante esta noticia, pero me sorprendió que el actual presidente del IPD quiso vetar mi presencia dado que yo estoy ahora participando en política para que se hagan las cosas bien en nuestro país”, añadió.
El IPD y su compromiso con la continuidad
En un informe publicado en la web del IPD, su presidente, Federico Tong Hurtado, se comprometió públicamente a continuar con el trabajo realizado por Legado, destacando que las sedes heredadas por la entidad se mantendrán en funcionamiento. «Estamos comprometidos con garantizar que las sedes heredadas continúen beneficiando a los atletas», expresó. Además, resaltó que uno de los objetivos del IPD es intervenir 179 instalaciones deportivas a nivel nacional, muchas de las cuales se encuentran en estado de abandono. Según Tong, «la meta es garantizar que las infraestructuras deportivas estén en óptimas condiciones para beneficio de todos los atletas del país».
El IPD también adelantó que entre sus planes está el mantenimiento de los cinco complejos deportivos de alto rendimiento construidos en Lima 2019, así como la inclusión del Estadio Nacional y el Coliseo Dibós en su programa de renovación y conservación. «En los próximos seis meses implementaremos un plan de obra por impuestos renovable por cinco años», agregó el titular del IPD.
El futuro de las infraestructuras deportivas y el impacto en los Juegos 2027
A pesar de los esfuerzos del IPD, Giorgio Mautino, ex asesor deportivo en el Proyecto Legado y ex deportista de atletismo, expresó para este medio sus dudas sobre el impacto de este cambio en la calidad de las infraestructuras: «Legado mantuvo las sedes en perfectas condiciones desde 2019. Si el IPD logra mantener o incluso mejorar esta infraestructura, será un gran logro». Aunque entiende que la disolución de Legado estaba dentro del marco legal, Mautino advirtió sobre el riesgo de que el cambio político impacte negativamente en la gestión. “La extinción del Proyecto Legado estaba pactada para el año 2027, dado que se celebraban los Juegos Panamericanos de ese año, pero repito que este proyecto sí tenía una fecha de caducidad”.
Además, Mautino señala que esta decisión podría traer consecuencias a nivel deportivo, más allá de que el proyecto se haya centrado en la infraestructura de las sedes que albergan no solo certámenes, sino también entrenamientos: “Teníamos convenios con las federaciones para que los deportistas puedan entrenar gratuitamente, había eventos deportivos y no deportivos; en fin, una serie de actividades que han permitido que en el tiempo esto se mantenga de la mejor manera”. El ex asesor deportivo de Legado agrega que quienes tomaron la decisión se encuentran en la facultad de determinar el futuro del proyecto, pero que sin duda tienen motivos políticos: “Esto tiene un trasfondo político, pero está dentro de lo legal, por lo cual están en su derecho de renovar lo que quieran renovar y dejar estar a quien quieran. Lo único seguro es que el IPD se encargará de las gestiones y procesos para los Juegos Panamericanos del 2027”.
El legado de Legado
El futuro de las infraestructuras deportivas del país está ahora en manos del IPD, pero la transición no está exenta de incertidumbre. A pesar de la promesa de continuar con el trabajo de Legado, la falta de claridad sobre los plazos, los recursos y la capacidad operativa del IPD genera dudas sobre si el legado de Legado perdurará. En medio de esta incertidumbre, lo que queda claro es que el deporte peruano se enfrenta a un desafío más amplio e importante: lograr que los espacios heredados continúen siendo centros de alto rendimiento para los atletas, sin perder de vista los estándares de calidad que hicieron de Legado una referencia en la gestión deportiva del país.


