Devotos de la comida

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Los fieles alimentan el cuerpo después de alimentar el espíritu en la procesión del Señor de los Milagros

Las cuadras cercanas a la Iglesia Las Nazarenas, en octubre, se convierten en un pequeño Jirón de la Unión por la noche. (Foto: Wynnie Valdivia)

Redacción: Wynnie Valdivia

“¡Lleve, lleve caserito y caserita! ¡Jovencito no le haga oler a la señorita e invítele a comer!” son las frases que pronuncia Nancy en la cuarta cuadra del jirón Emancipación en el Centro de Lima. Ella ofrece a los fieles sus tradicionales picarones limeños con miel de higo. Ya son más de 50 años que varias generaciones de vendedores de platillos y dulces limeños se ubican en este lugar para saciar el hambre cuando el Señor de los Milagros inunda las calles de la capital.

Victoria, vendedora de anticuchos, pancitas, rachi y panchos, es una de los miembros más antiguos de la ‘Asociación Gastronómica Señor de los Milagros’. Cada año, la cocinera y sus compañeros se trasladan desde la Alameda Chabuca Granda hasta la Iglesia Las Nazarenas para deleitar a sus devotos comensales. Sus ventas ascienden a más de 100 porciones en los principales días del recorrido procesional.

La oferta gastronómica cuenta también con chicha y mazamorra morada, arroz con leche, churros, canchita, manzanas acaramelada, algodón de azúcar y el rey del mes morado: el turrón. Este dulce de antaño cuenta con dos cuadras de tiendas y puestos ambulantes a lo largo de la av. Tacna. Es ofrecido en diferentes marcas y precios, y puedes degustar gratuitamente el sabor del colorido dulce bañado en miel de frutas.

Algunos potajes son ofrecidos en puestos de ‘agachaditos’ y se encuentran adornados por la venta de merchadising alusivo a la celebración del Cristo de Pachacamilla. Los precios varían entre uno y diez soles. Todo muy fresco y elaborado al momento.