El reto de crecer en tiempos de covid-19

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Un estudio realizado por el Ministerio de Salud y UNICEF revela que el aislamiento ha afectado a los menores no solo en el ámbito personal, sino también en el académico, pues el estrés y la ansiedad les impiden prestar atención y retener lo explicado en clases.

Escribe: Camila Gil

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Gabriela Vásquez es madre de dos niños, Mariajosé y Joaquín, de 4 y 5 años respectivamente. Al ser una paciente oncológica, es población de riesgo y es por eso que evita estrictamente el contacto con otras personas desde hace más de un año con el fin de no contagiarse. Por esa razón laboraba mediante la modalidad del home office, pero hoy ha tenido que abandonarlo para dedicarse a sus hijos a tiempo completo.

La realidad complica la situación de sus niños, pues no puede llevarlos de paseo ni hacer las actividades de antes. “Estaban acostumbrados a salir casi todos los días, el colegio les encantaba. Cuando empecé a notar cambios en su conducta como tristeza, estrés e impulsividad, supe que tenía que dedicarle todo mi tiempo a ellos”, asegura la madre de familia.

El caso de Gabriela es solo uno de muchos similares por el que otras madres se han visto obligadas a abandonar su trabajo para dedicarse a sus hijos. Madres que son conscientes de que la ausencia de la familia en momentos como estos trae consecuencias perjudiciales en el desenvolvimiento y desarrollo de ellos.

“Los niños no están teniendo el mismo comportamiento que tenían hace un año y esto se debe a que están siendo obligados a eliminar etapas fundamentales de su vida”, afirma la psicóloga infantil, Sofía Nanfuñay, quien indica que ir a la escuela, jugar y hacer amigos desde temprana edad es fundamental para el desenvolvimiento de las personas.

“Los pequeños son seres que exploran y aprenden más a través de los sentidos, pero ahora están acorralados por la supervivencia a través de los dispositivos y a una socialización con límites”, agrega, a la vez que sostiene que la información que están obteniendo ahora es netamente digital; es decir, no existe ningún tipo de filtro y, por ende, desde muy pequeños empiezan a preocuparse por cosas superficiales. La especialista recomienda a los padres realizar juegos, dinámicas, brindar confianza y, sobre todo, mantenerse cerca de sus hijos para evitar que se vean afectados de forma severa por la nueva normalidad.

La importancia del apoyo psicológico y un pediatra

Fobia, temor, estrés y desinterés son algunas de las características que han ido presentando los niños en el periodo de clases durante la pandemia. Aquellas manifestaciones, según los estudios del Ministerio de Salud (MINSA) y UNICEF, son más frecuentes en menores cuyos padres han pasado por depresión y tienen poca capacidad de sobreponerse a las situaciones traumáticas que se están viviendo debido a la pandemia.

El tener que acoplarse a la vida digital y percibir de cerca el malestar de sus familiares ha ocasionado, según la especialista, que los menores se preocupen por la situación sin comprender ni conocer mucho de ella. La falta de comunicación e interacción de los padres con sus hijos en estos casos deteriora sus emociones. Esta situación no solo afecta la salud mental de los niños, sino también la física. En consecuencia, es importante que los jefes del hogar mantengan constante comunicación con un psicólogo especialista en infantes para que este pueda guiarlos en la formación saludable de sus hijos. De la misma forma, deben llevarlos a sus consultas con un pediatra para que les realice los chequeos de rutina.

Esa realidad cobra relevancia si se tiene en cuenta que una de las enfermedades físicas más preocupantes en los niños es la obesidad, la cual ataca aproximadamente a 2.5 millones (8%) menores de cinco años, según el MINSA. De esa manera, la obesidad hace más propensos a los menores a contraer covid-19. Así lo afirma el Sistema Informático Nacional de Defunciones – SINADEF, que a mediados de octubre informó que en el Perú el 85.5% de los pacientes que fallecieron por covid-19 padecían de obesidad.

Aprendizaje interrumpido

Los problemas de aprendizaje son otras de las consecuencias de una mala salud mental en los niños y se evidencia en sus clases educativas. Así lo afirma Nadia Costagua, docente del colegio “San Juan School”, quien se ha percatado que gran parte de sus menores alumnos se muestran cohibidos e interactúan muy poco entre ellos, características inusuales en ellos, quienes buscan siempre llamar la atención de sus maestros.

La educadora supone que este cambio se debe a que les ha afectado el nulo contacto físico con sus profesores y amigos. En consecuencia, al no interactuar con sus compañeros muestran desinterés por las materias o tienden a sentirse insuficientes para las mismas.

“Si bien el nivel de interacción depende mucho de la edad, los alumnos no están llegando a un 100% de aprendizaje, pues hay cursos que requieren explicarse de forma presencial para llegar a un mejor entendimiento y es aquí donde los padres deben jugar un rol fundamental”, sostiene la docente.

De esa forma, enfatiza que para brindar un completo aprendizaje en los niños, se requiere de mucho apoyo familiar. La autonomía es fundamental para que estos se adapten a la rutina y que los padres creen un horario donde acompañen a sus hijos a repasar los temas, supervisando que se sientan cómodos durante su clase.

La presencia parental es fundamental para que ellos puedan lograr los objetivos esperados. Es por ello que, hoy en día, ayudarles en la tarea, jugar y conversar con confianza son actividades de suma importancia para supervisar que su avance en el ámbito educativo marche de manera sólida y permanezcan saludables.

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