El último guerrero de las ruinas del olvido

ArquitecturaArte

Enrique Niquin (Foto: Arturo Grados)

Escribe: Arturo Grados

Cuando los antiguos pobladores del valle de Chillón, que luego serían conocidos como la cultura Colli, levantaron las murallas de su fortin, pensaron en que nunca serían una población olvidada. Esta construcción que se encuentra actualmente al lado del Hospital Sergio Bernales en Collique y muy cerca de la Urbanización Año Nuevo del distrito de Comas, – que en su momento fue el centro administrativo y político del señorío liderado por el Colli Capac – parece haber perdido su encanto tras más de 500 años de abandono. Aunque es considerada Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura el 24 de agosto del 2000, pero ni el Ministerio, ni la Municipalidad actualmente no le dan los cuidados necesarios para prevalecer como patrimonio.

Es justamente por la lucha contra esta abandono, que Enrique Niquin ha entregado su vida. Historiador autodidacta – y cuando digo autodidacta lo digo en serio, pues no tiene ningún título ni de instituto, ni universitario, que avalen sus vastos conocimientos – es considerado el más grande defensor del patrimonio cultural en Collique. Tiene actualmente 68 años, – aunque  aparenta muchos más, tal vez por la precaria situación en la que vive  –  y desde los diez se enamoró de ese pueblo que fue capaz de resistir con dignidad la conquista Inca, y que hoy, ve desaparecer con gran tristeza por la ignorancia de un país que no cuida los regalos inmerecidos que sus antepasados les heredaron.

Cuando voy a visitar el pequeño museo, ubicado en la tercera de Collique, la ruta para acceder al museo es de díficil acceso, a diferencia de los museos del Centro de Lima con caminos embellecidos para el acceso para los turistas de todos los lugares del mundo,Foto de la fachada me recibe feliz de que un estudiante se interese por ese apartado rincón reservado para la historia. Me sorprende cuando estoy tocando la puerta de madera en la que da la bienvenida a todas sus visitas, viene de algún otro lugar y me dice que tengo suerte, pues ya pensaba salir a realizar sus tareas diarias. Antes de dejarme ingresar  – conocida oficialmente como el Museo de los Colli desde su fundación en el 2003 y para los googleros como “El museo más humilde del mundo” – me toma una fotografía ‘para su álbum privado con una pequeña cámara digital, que luego guarda en un desgastado estuche negro que sostiene entre sus manos. “Siempre fotografío a los periodistas”, me explica con una voz baja, cansada, bastante acorde con su aspecto.

Una vez dentro del museo, se observa que se ha convertido en el último de los recuerdos de la cultura Colli de Lima Norte. Un piso de tierra, calaminas rotas para resistir la lluvia, paredes de ladrillo sin tarrajear, decenas de restos arqueológicos, cerámicas y tejidos Colli, que él recaudó o que algún buen vecino le donó, y  tal vez lo más interesante, murales y maquetas de una gran complejidad artística diseñadas por él mismo, que usa para retratar la forma de vida y migración de los antiguos pobladores de la fortaleza.

Él quiere dejar una huella imborrable en el recuerdo de aquellos pocos visitantes, que a pesar del difícil acceso llegan con esas ganas de observar el último rastro de una cultura emblemática. A pesar de sus limitaciones tiene el sueño de convertirlo en un museo con todas las maravillas y comodidades que tienen los museos de Lima.

¿Te animas a ayudarlo?

Se ha creado un grupo de Facebook para poder organizar ayuda y tratar lograr el sueño de Enrique:

https://www.facebook.com/groups/316849755648009/?multi_permalinks=318657958800522&notif_id=1556237874254727&notif_t=group_activity&ref=notif

Horarios: Lunes a domingo de 8 am a 4 pm.
Contacto: 986 388 583 / eniquincastillo@yahoo.es