El vóley y la pandemia

coronavirusCOVID-19

Escriben: Sergio Angulo y Luis Alonso Rodriguez
Edición de vídeo: Luis Alonso Rodriguez

La pandemia también ha repercutido en el ambiente deportivo, aún más, en el vóley peruano. Estamos ante la inminente llegada de una tercera ola del covid-19 y por ello analizaremos el panorama actual que se está viviendo en la Liga Nacional de Vóley Femenino (LNSV).

Tras el inicio de la LNSV el 10 de marzo del 2021, la Federación de voleibol a cargo de Gino Vegas, viene realizando un estricto protocolo de bioseguridad a raíz de la pandemia. Recordemos que este certamen tenía como fecha de inicio el 27 de enero, pero las consecuencias a causa de la segunda ola de contagios por covid-19 en la población peruana hicieron que se realicen medidas más drásticas, por ello se paralizó las competencias programadas en los primeros meses. Es por ello que la Federación Peruana de Vóley (FPV), elabora una gran labor para mantener protegidas a sus deportistas.

“Semanalmente se están haciendo pruebas a todos los deportistas y cuerpo técnico, también a los administrativos que están involucrados en la organización del evento. Los protocolos se tienen que respetar sí o sí, porque sino el campeonato se podría caer en cualquier momento”, mencionó Gino Vegas.

Sin embargo, es una tarea muy complicada evitar que las deportistas se contagien, más aún a raíz de esta nueva cepa del covid-19. Asimismo, señaló que algunas jugadoras han sido víctimas de este virus.

“Hubo un caso de una deportista infectada de este virus a principios del torneo, es por eso que su club no pudo participar al mismo momento de los demás clubes. Días antes de la Semana Santa hemos tenido un segundo caso con otro club”, indicó.

De igual manera, mencionó que el coronavirus ha afectado gravemente a la economía del voleibol peruano.
“Definitivamente. Primero afecta el hecho de no tener público, eso sin duda afecta en los auspicios. La posibilidad de tener los sponsors en la medida que quisiéramos no es la misma”, aseguró el ex jugador de vóley.

De la misma forma, abordó el tema de un posible acuerdo para permitir el ingreso del público.
“El deseo nuestro es que para la segunda ronda, pudiese haber un porcentaje mínimo de espectadores; pero hay que esperar que resultados da la pandemia durante esta semana santa, en función a eso conversaremos sobre este tema”, precisó el presidente de la FPV.

Por su parte, la ex seleccionada nacional y jugadora del Club Latino Amisa, Mirtha Uribe, fue afectada económicamente por la pandemia, ya que el año pasado la cuarentena paralizó sus actividades como entrenadora de voleibol en el colegio donde laboraba y de la misma manera, se quedó sin ingresos económicos, por la paralización de la Liga Nacional de Vóley.
A partir de ello, su hermana mayor Brenda, le recomendó poner en práctica su particular receta del platillo popularmente conocido como “pollada”, caracterizado por su crocancia, su gran porción a comparación de otras y decidió emprender “Las polladas de Tita” (Tita de Mirtita).

El futuro es incierto

La jugadora también afirmó que en su actual club ejercen rigurosamente todos los protocolos de seguridad en los entrenamientos, en los días de juego y todas las semanas, se realizan evaluaciones de descarte de covid-19.

“Es evidente que se va a seguir contagiando gente, pero debemos cuidarnos para que no arme una cadena de 40 contagiados en simultáneo en el equipo”, afirmó Uribe.

Actualmente los contratos de algunas jugadoras se ha limitado hasta que eventualmente inicie una tercera ola de la pandemia y se ha reducido sustancialmente el salario en gran porcentaje.

“A raíz de las cuarentenas se ha reducido el sueldo de algunas chicas a más de la mitad, pero debemos saber qué hacer sin nuestro sueldo estable, si se establece una tercera cuarentena”, precisó la jugadora del Club Latino Amisa.

La pandemia ha generado que sea necesario desempeñar otras actividades que se puedan desempeñar ajenas al deporte, las cuales puedan ayudar a solventar los gastos que se producen en el hogar, especialmente, la adquisición de productos de primera necesidad.