En los límites de la censura

ArteCultura de cancelación

Hall de Museo de Historia Natural de Londres

Foto: Daniel Illif

Escribe: Manuel Pablo Salazar

Si de algo se caracterizan la ciencia y el arte, es que son espacios de debate. A la par, las ideas evolucionan y en lo que antes era normal, se descubre su trasfondo discriminatorio. Pero, ¿cuánta censura cabe aplicarle a las ideas u obras que nacieron en esos contextos?

Cultura de la fragmentación
Para crear museos “menos racistas” van a tener que rodar cabezas, o bustos. Cultura de cancelación es un término ya popular en nuestra sociedad. No es poco común toparse con discusiones súbitas surgidas en un espacio que podríamos llamar parte de la esfera pública: las redes sociales. Pero más allá de los debates (en el mejor de los casos) o discusiones encendidas hasta por cuestiones tan banales como películas o caricaturas en redes, la polémica gira en torno a toda la vida social humana: nuestras opiniones nos polarizan. No es de extrañarse, entonces, que la llamada cultura de cancelación invada también otros espacios como el arte o la divulgación científica.

En particular, un evento de las últimas semanas ha pasado no desapercibido en el mundo de la ciencia: la revisión de obras en el Museo de Historia Natural de Londres. ¿A qué corresponde esta exigencia o regulación: una auténtica búsqueda de la igualdad o más bien una necesidad frenética de evitar todo lo que genere polémica y; por ende, a un principio del todo contrario?

Exhibiciones de la “colonia”
Estatuas, exposiciones o piezas diversas del museo generaron discordia por su potencial para perpetuar prejuicios “colonialistas”. Así, esta suerte corrió en torno a una exposición de aves exóticas de Charles Darwin, una colección de flora de Sir Joseph Banks, una estatua de Thomas Henry Huxley y otra del mismo Darwin. Mientras que la primera se cree era una excusa para el control británico sobre sus colonias, Thomas Huxley, defensor en su época de las teorías evolutivas de Darwin, está en la lista por su teoría de las cinco “razas”, que ahora resulta discriminatoria.

La revisión no es gratuita, sino motivada por el mismo museo, el cual consideró que dichas muestras podrían resultar “ofensivas”; esto en el contexto del movimiento masivo contra el racismo que ha motivado marchas a nivel internacional: Black Lives Matter. Pero, ¿cuál es el límite de lo ofensivo? La respuesta variará dependiendo del tema, pero en aspectos científicos es claro siempre debe haber lugar a la discusión. El problema surge cuando al mismo autor, que podría ser Darwin con sus posturas sobre la “selección natural”, se le censura porque sus opiniones son usadas por agrupaciones racistas, en vez de debatirlas. O cuando se juzga con los criterios del presente una época pasada.

Una tradición de rupturas
El siglo XIX, sin dudas, estaba invadido de desigualdades que calaban hasta el campo científico; tal como la misma noción de “raza” que ha devenido en el arcaísmo, optándose por la de etnia. Las obras que produjo este siglo existen solo en función de la interpretación que le demos: el que legitimen o no la discriminación, dependerá más del uso que hagamos de dichas teorías y posturas del pasado. No cabe alarmarse siempre que comprendamos y delimitemos dicho control para mantener el equilibrio.

Entonces, hagamos hincapié en el título: ¿Se debería aplicar la censura en la ciencia y el arte? Con esta pregunta, ayer les pedimos su opinión general sobre el asunto, y aquí recogemos el resultado:

El debate está abierto, pero lo cierto es que hay que propiciar la apertura en el campo cultural y científico; las “revisiones” sobre el pasado caben siempre que se deslinden los juicios al autor de su obra. Si ahora son unas aves disecadas, mañana podrían ser ciertos autores censurados en las escuelas; y, más tarde, el olvido de toda una etapa de nuestra historia que, a fin de cuentas, cabe recordar siempre para evitar que se repitan sus errores: ese es el propósito de la historia, la memoria.

¿Quieres saber más? Te compartimos el siguiente video donde hablamos un poco más de los límites de la censura.

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