Francesco Tucci, nuevo director de la Carrera de Comunicación y Periodismo de la UPC, afronta el reto de la formación periodística en tiempos de la IA.
Desde que Francesco Tucci se dedica a la docencia, comprende que uno de los aspectos fundamentales de todo profesor es tener la capacidad de construir un vínculo con sus estudiantes, un elemento central para conectar emocionalmente y poder propiciar, en una atmósfera distendida, el encuentro con el conocimiento. Es consciente de que el rigor académico no tiene que ver con una actitud fría o distante del docente, menos tiránica. Todo lo contrario: una impronta empática ayuda a motivar y a movilizar a los alumnos hacia sus objetivos formativos y profesionales.
Esa manera de comprender la enseñanza se conecta con una trayectoria académica multidisciplinaria: Francesco Tucci es politólogo e internacionalista de formación y periodista profesional. Ha trabajado como asesor legislativo y en agencias de noticias en Italia. Esa vasta experiencia le ha valido para afrontar la docencia universitaria con solvencia: su mirada siempre apunta al análisis que propone la información.
Ahora, como flamante director de la Carrera de Comunicación y Periodismo de la UPC, es consciente de los desafíos que la profesión periodística experimenta: la explosión de las redes sociales y el desarrollo exponencial de la IA obligan a que el periodismo demuestre que sigue vigente, que es necesario que la ciudadanía tenga información de calidad y que esa información puede ayudar a que tome mejores decisiones para su vida. Que la búsqueda de la verdad es un ejercicio central para todo ser humano. Que las fake news son atroces y que la IA también debe ser analizada desde distintos ángulos: los buenos y los malos. Por eso mismo, los debates deben generarse desde puntos de vista bien informados: allí está el lugar de los profesionales de la prensa. Allí está la vigencia del periodismo y Francesco Tucci lo sabe muy bien. Nuestra carrera está en buenas manos.
—Su trayectoria ha pasado por el periodismo, la política y la academia. ¿Cómo fue que, en medio de esos distintos caminos, terminaste encontrando en la docencia una vocación?
Yo no pensaba ser profesor desde el comienzo. Me dedicaba más a mi trabajo como politólogo y como asesor de bancadas en la Cámara de Diputados. Por circunstancias de la vida y a través de diferentes experiencias profesionales, me acerqué al ámbito académico y descubrí que me gusta dictar. Siempre he creído que el profesor debe ser también un mentor: estar abierto al debate, estimular el pensamiento crítico y permitir que los estudiantes cuestionen todo, incluso lo que tú dices. Tampoco pensaba, a largo plazo, llegar a ser director. Honestamente, es una gran responsabilidad, pero también un desafío que asumo para mejorar y retribuir lo que me ha dado la UPC durante estos años, tanto en términos profesionales como humanos. Quiero aportar a la visión y al proyecto de la carrera, seguir el trabajo de Rossana Echeandía y apoyar a mis estudiantes en todo lo que pueda. Por eso agradezco tanto a Rossana como, claramente, a nuestra decana Úrsula Freundt-Thurne.
—Ha llegado a la dirección en un momento en que el periodismo atraviesa transformaciones profundas, desde la fragmentación del sentido y la rentabilidad hasta el avance de la inteligencia artificial. ¿Cuál cree que es hoy el valor diferencial de estudiar Periodismo?
La inteligencia artificial hace que sea más fácil producir contenido informativo. Todos pueden encontrar un buen prompt. Sin embargo, ¿sabes cómo podemos enfrentarla? Usando el criterio y la experiencia. Esa es la visión que quiero fortalecer desde la dirección de la carrera. Los estudiantes deben ser autosuficientes y los futuros periodistas deben tener las herramientas y capacidades para trabajar tanto en una redacción como freelance, producir contenido de calidad periodística de manera independiente y desenvolverse dentro de un equipo. Queremos fortalecer, junto con nuestros profesores, el criterio, el pensamiento crítico, el análisis y la interpretación, aspectos que la inteligencia artificial todavía no puede desarrollar o que realiza de manera imperfecta.
—La revista Punto Seguido es una de las vitrinas de la carrera. ¿Qué implica que sea, al mismo tiempo, un proyecto y un producto académico?
Punto Seguido es un proyecto y un producto académico desarrollado desde los cursos de Taller de Periodismo Informativo y Diseño Gráfico 2. Es un proyecto porque permite a los estudiantes experimentar de primera mano el trabajo periodístico: hacer entrevistas, buscar información y redactar columnas. Al mismo tiempo, es un producto que se convierte en una de las vitrinas de lujo de la carrera. Si vas a otras universidades, no hay algo similar. Queremos que los estudiantes entiendan cómo se trabaja en periodismo y tengan, desde la universidad, un primer acercamiento a esa experiencia. Tenemos grandes planes para fortalecer Punto Seguido y potenciarlo todo lo que se pueda.
—Hay una pregunta que sigue abierta con Punto Seguido: ¿Cómo sobrevive todavía la edición en papel y por qué no pasar completamente a lo digital? ¿Cuál es su punto de vista al respecto?
Siendo un proyecto de nuestros estudiantes, considero oportuno mantener la edición impresa porque el papel todavía no ha desaparecido y, en muchas ocasiones, no lo hará. En el caso del Perú, no todo el país está digitalizado ni tiene acceso a internet. ¿Cómo se puede informar a parte de la población si no hay conexión? La televisión, la radio y el papel siguen cumpliendo esa función. A eso se suma el aprendizaje que ofrece elaborar un periódico o una revista. Los tiempos, los espacios y los criterios cambian respecto de una publicación digital. La idea es que los estudiantes sean multifacéticos: que puedan desenvolverse tanto en entornos digitales como analógicos y adaptarse a distintas formas de trabajo. Esa flexibilidad se adquiere con conocimiento y práctica. Por eso, la edición impresa sigue siendo relevante y no pasamos al 100% digital.
—¿Y de cara al próximo año, piensa reforzar los eventos de la carrera?
El próximo año veremos la posibilidad, a través de nuevos patrocinios y colaboraciones, de tener más eventos tanto nacionales como internacionales. Eso dependerá también de lo que podamos conseguir, pero ya tenemos una oferta interesante. Hemos tenido la Semana de Periodismo Literario y este semestre tendremos actividades de periodismo internacional con invitados extranjeros.La idea es ir potenciando lo que tenemos y fortalecer nuestra vitrina en general. Tanto Punto Seguido como una serie de eventos pueden ayudar a que los estudiantes se relacionen con profesionales de distintas formaciones y países, y entiendan cómo el periodismo sigue evolucionando y cambiando. Nosotros también tenemos que cambiar con él.
—Y para el estudiante que recién empieza, ¿qué experiencia se estaría llevando durante la carrera?
Va a tener experiencia en diferentes cursos. Por ejemplo, en Punto Seguido, donde dos cursos generan sus contenidos, tendrá práctica y experiencia directa del trabajo periodístico. También trabajará opinión, interpretación, columnas de opinión y análisis, crónica e investigación. La idea es formarlo de la manera más completa posible para que pueda enfrentar un mercado laboral complejo y en constante cambio. Lamentablemente, estamos viviendo la cuarta revolución industrial y no sabemos dónde vamos a acabar. Nosotros nos comprometemos a brindarle las herramientas para hacerlo frente, pero también pedimos compromiso a nuestros estudiantes. Los profesores vamos a apoyarlos, pero ellos también tienen que comprometerse con su formación.
—En ese contexto, ¿cuál cree que debería ser la mayor aspiración o inspiración de un periodista que recién empieza y todavía no sabe hacia dónde ir?
Cada uno tendrá su modelo o su referencia, que puede ser nacional o internacional. Pero, si pensamos en qué mueve a un periodista, para mí hay algo fundamental: la curiosidad. Paul Johnson, un peso pesado del periodismo británico, identificaba una serie de habilidades que un periodista debía desarrollar, pero daba por sentado algo esencial: la curiosidad. El periodista debe preguntar como un niño: “¿por qué estamos hablando de esto?, ¿por qué está pasando?, ¿qué hay detrás de este hecho o de este acontecimiento?”. Así tu interés esté más en el deporte, la economía, la cultura o la política, la base de todo está en esa necesidad de conocer. Sin curiosidad no hay periodismo. Un periodista vocacional debe mantener esa chispa encendida, ese “¿por qué?, ¿qué está pasando?” que aviva su pasión y lo lleva a investigar.
—Y la investigación en el periodismo es algo central.
Todos los periodistas investigan. El periodismo de investigación tiene pautas específicas y requiere mucho trabajo, pero investigar es parte de todo ejercicio periodístico. Si a un estudiante no le gusta investigar, si no le interesa llegar al porqué de las cosas, creo que esta carrera quizá no sea su primera opción. La curiosidad es el punto crucial: querer investigar, conocer el mundo y entender la conducta de las personas.
—Un trabajo que también implica dificultades, ¿cierto?
A veces es difícil llegar a una respuesta, pero esa tensión por acercarse a las motivaciones y a las causas es lo que mueve al periodista. He cambiado de trabajo muchas veces y tengo experiencia en diferentes sectores, tanto en el ámbito político como en el periodístico y otros. Gracias a esas experiencias, he tenido que ser bastante flexible y me interesa muchísimo mantener una relación directa con los estudiantes. Quiero estar disponible para ellos, para solucionar eventuales dudas o problemas y poder responder. Esa es la plena disponibilidad que puedo ofrecer y que voy a cumplir.


