Jr. Quilca: la segunda oportunidad de los libros

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¿Sabías que existe una calle dedicada a saciar la sed de literatura en Lima? Descubre al Jr. Quilca

Texto / Fotografía: Tatiana Valer, Jorge Chombo

Los graffitis con temática andina y los versos de resistencia cultural sobre las sucias paredes del jirón Quilca revelan la larga tradición de los puestos de venta de libros conocidos en toda la capital. A una cuadra de la plaza San Martín, la calle recibe a personas sedientas de conocimientos de todas las edades y de todos los estratos económicos en busca de diferentes géneros literarios que esconden los rincones de las infinitas pilas de libros.

El Jr. Quilca comparte eventos con Amazonas, otro paraíso de los libros de segunda. Foto: Tatiana Valer.

Hace un par de años el Jr. Quilca ha sido espacio de manifestaciones culturales como recitales de poesía, pequeños conciertos de rock y venta de artilugios. Por otro lado, el jirón ha sido foco de críticas por la venta de alcohol adulterado, venta de drogas y el conocido pirateo de libros.

Hoy el negocio mengua, a pesar de los reconocidos y valorados bajos precios de los libros. Los libreros compiten sin igualdad de condiciones contra internet, la televisión, netflix, las consolas de juego, etc. Peor aún, el 2016, decenas de vendedores fueron desalojados por la policía después de ocupar el espacio por más de dos décadas.

En sus galerías puedes encontrar desde best-sellers hasta proyectos literarios de estudiantes. Foto: Tatiana Valer.

La resistencia de esta calle pese al descenso de compradores, se debe gracias a la diversidad y precios de infarto. Rosa, una antigua vendedora nos comenta que “Vienen estudiantes, poetas, escritores, artistas, músicos. Inclusive, varias veces viene César Toro Montalvo, un cuentista que para por acá y compra. Y hasta César Hildebrandt también se lleva varios libros cada cierto tiempo”.

“Los precios son accesibles, no son tan caros. Están para el alcance de todos los bolsillos en comparación con las librerías de Miraflores así, no pueden permitirse comprar allá. Por eso es que la gente viene. Nuestros son usados, de segunda mano. Nosotros los arreglamos, los ponemos más bonitos y los vendemos” cuenta Miguel, otro vendedor.

Finalmente, la vendedora Sakura deja el mensaje a la juventud: “Es importante preservar la lectura porque ayuda a ver las cosas de distintas perspectivas. No te ayuda a creer en lo que te dicen sino a pensar por ti mismo”.

El refugio de la cultura se ubica a una cuadra de la Plaza San Martín. Foto: Tatiana Valer.