La historia de una huaca perdida, encontrada y olvidada

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Un par de jóvenes universitarios han creado un proyecto para acercar la Huaca Huantille, patrimonio histórico, a la comunidad de Magdalena.

 

 

 

Fotografía: Nicolás Elías.

 

Michelle Linares 

Las huacas (o wacas) son consideradas uno de los restos de culturas pre incaicas. Según su categoría arqueológica, fueron templos para dioses. y Lima es una de las ciudades que aún las preserva.

Este proyecto empezó como parte de un curso de urbanismo de la carrera de Arquitectura en la Universidad de Lima. Nicolás Elías y Francisco Taranco escogieron trabajar un proyecto donde la pieza central sea revitalizar la vida cotidiana alrededor de la Huaca Huantille.

Nicolás Elías y Francisco Taranco presentando el proyecto en Bogotá.

Este proyecto ha sido creado para un curso de la Universidad de Lima por los estudiantes Elías y Taranco. Ha ganado el concurso Citylab Latino América, del proyecto Erasmus + co-financiado por la Unión Europea y organizado por la Universidad de Amberes de Bélgica y la Universidad del Rosario en Colombia.

Panorámica de la huaca Huantille. Imagen: Google Maps.

 

Los templos de Lima

Las huacas están protegidas por el Estado desde 1991. La ley 6634, en el artículo 1, señala que los monumentos históricos existentes en el territorio nacional antes del Virreinato son propiedad del Estado y tienen un derecho inalienable e imprescriptible. Esto significa que deben de ser preservadas y no pueden ser intercambiadas a propietarios privados por su importancia histórica.

La Huaca Huantille es uno de los templos más importantes del valle de Lima. Según el arqueólogo Julio C. Tello (1936), el valle de Lima fue el centro más importante del Litoral para los Incas. Por ello establecieron aldeas que fueron centros de gobierno y administración incaica. Los templos -las huacas- eran el centro de la vecindad, allí residían sacerdotes, artesanos y personas de alto rango social.

Sin embargo en muchas ocasiones desde esa fecha se ha atentado contra la integridad de su estructura de distintas formas. Según los informes al Patronato Nacional de Arqueología, dentro del cuaderno del Patronato, la Huaca Huantille que ha sido explotada -su estructura ha sido maltratada- desde 1941. Durante el periodo de esa década se emitieron varias peticiones para explotarla con fines comerciales. Aún sin el permiso estatal, varias ladrilleras estuvieron interviniendo y destruyendo edificaciones, cadáveres, tejidos y otros instrumentos arqueológicos. Todos estos restos de historia se han arrojado como desmonte. Así lo cuenta uno de los supervisores de la huaca:

“Pueblo Libre, 23 de Abril de 1941

Señor Presidente de la Comisión de Monumentos Arqueológicos

Cumplo con informar a Usted que hoy a las 10 a.m. en el recorrido efectuado a los monumentos ubicados en Pueblo Libre, San Miguel y Magdalena Nueva encontramos en este último lugar un camión y una cuadrilla de peones que demolían la huaca que queda ubicada en los jirones Mariscal Castilla (…).

Como esta huaca tiene 70 m de largo por 20 de ancho y 10 de alto, al verificar esta nivelación tendría que desaparecer la huaca para conseguir la nivelación de la pista. Este señor Ingeniero necesita para los trabajos que lleva de construcción de pistas de las avenidas, una gran cantidad de material para relleno y el único material con que cuenta cerca son las huacas.

Es todo cuanto tengo que informarle S. P.

Dios guarde a Usted.

Adán Cueto L.

Vigilante (de la Inspección de Monumentos)”

 

 

Restos murales de la huaca Huantille, Magdalena 1941. Fotografía: Cuaderno de investigación del Archivo Tello No. 1: Arqueología del valle de Lima.

Una zona en la que no se debe caminar

Alrededor de la huaca hay tiendas pequeñas de comida, transito de personas, parques sin niños y de noche es recomendado evitar caminar cerca. Por ello, la Municipalidad de Magdalena ha tratado de lanzar proyectos alrededor de la huaca, pero estos han sido esporádicos.

“Ha sido gracias a las alianzas estratégicas que hemos hecho. Si no fuera por todos los vecinos que nos han apoyado, no se puede hacer nada”, comenta Nicolás Elias. Como uno de los líderes del proyecto, cuenta que el proceso ha durado casi un año y ha tenido que involucrar mucho trabajo de campo: entrevistas. Una de las alianzas principales ha sido con el colectivo Magdalena Creativa, un grupo de vecinos arquitectos que se dedica a crear eventos culturales alrededor de Magdalena.

Uno de los voceros de Magdalena Creativa, Francesco Raggio, es arquitecto urbanista -especializado en diseño y ordenamiento de la ciudad- y vecino. Raggio recuerda que desde los ochentas, cuando era niño, la Huaca Huantille ha sido considerada un lugar peligroso. En la época de terrorismo era considerada “zona roja”, es decir, zona prohibida. Ahora tampoco es amigable. Los parques alrededor no tienen gente y rara vez se ven niños por la zona. De noche no hay luz dentro de la huaca, tampoco en la calle al costado. Ha sido invadido muchas veces, personas vivían dentro.“Si bien han habido iniciativas de estudio y recuperación de la huaca y su entorno, estos se han truncado porque la administración competente no le ha dado la importancia”, comenta Raggio.

 

Estudiantes de la Universidad de Lima durante la intervención a la huaca Huantille. Fotografía: Nicolás Elías.

La intervención para revalorizar la huaca ha consistido en la interacción de los vecinos. Esta interacción se ha dado desde dos enfoques: por conocimiento y por función. El enfoque de conocimiento consiste en dar a conocer la importancia del monumento desde su significado histórico, todo lo que cuenta de nosotros. Y el enfoque de función implica al uso que la huaca tiene dentro de la comunidad. Según Raggio, ya que nuestra ciudad no cultiva la memoria, la historia se pierde rápidamente. Por ello el mejor enfoque es la función: administrarla, hacerla accesible y mejorar su entorno.

Este proyecto involucra usar las actividades diarias de los vecinos y fusionarlas con el entorno de la huaca. Algunas de las actividades propuestas son: pintado de crucero peatonal, “plazificación” temporal de la zona de ingreso principal, liberación de cercos a áreas verdes, limpieza de cableado y desechos. Es un proyecto que tiene una duración de 5 años. Aunque varios actores de han sumado, el proyecto ganó por la ayuda de los vecinos de Magdalena. Para realizar un plan de estas actividades se hicieron dibujos desde un diálogo con diversas personas que viven cerca a la huaca. Además tomaron una muestra de vecinos alrededor de la huaca para poder llegar a un consenso de las necesidades del lugar.

Infografía: Nicolás Elías y Francisco Taranco.

Entre proyecto implica que toda la comunidad participe, por ello lograron que, con ayuda de la Municipalidad de Magdalena y diversos colectivos, puedan planear un calendario de actividades para el próximo año.