La Hora del Planeta, el reto mundial para frenar el cambio climático

EcologíaSociedad

Sesenta minutos para cambiar nuestro compromiso con el mundo.

Apaga las luces de las habitaciones en las que no estés. Foto: World Wide Fund for Nature.

Escribe: Mariaximena Tello y Miguel Ramírez 

 

El calentamiento global es una realidad y frenar esta situación es compromiso de todos. Este sábado 30 de marzo se celebrará “La Hora del Planeta” desde las 20:30 hasta las 21:30 horas. Sesenta minutos sin energía con el objetivo de sumar fuerzas para reducir el alto consumo de energía a nivel mundial que está generando diversos problemas.

Más de 180 países se sumarán a este compromiso ambiental bajo el lema “Apaga por la naturaleza”. De hecho, solo en nuestro país, se estima que ocho millones de personas participarán de dicho movimiento.

Esta actividad mundial es impulsada por la World Wide Fund for Nature (WWF). El primer apagón eléctrico se realizó en Sidney el 31 de marzo de 2007 entre las 19:30 y las 20:30 horas con muy buenos resultados, ya que participaron más de dos millones de ciudadanos.

Desde entonces, la “Hora del Planeta” se celebra el último sábado de marzo de cada año para concientizar a las personas sobre las emisiones contaminantes que se realiza día tras días.

Parece ser una tarea sencilla: una hora con las luces apagadas. Sin embargo, Kjeld Nielsen, representante de la WWF, este movimiento quiere generar un gran cambio.

“Es cierto, vamos a apagar las luces por sesenta minutos, pero no solo será para ahorrar energía, sino será para pensar durante este tiempo qué haremos por nuestro planeta las demás horas del año”, expresa Nielsen.

El compromiso empieza en casa. Se estima que si apagas las luces de las habitaciones en las que no estás, usas focos ahorradores y compras electrodomésticos ecoamigable, tu recibo de luz reduce en un 20%.

“Parece algo lejano, pero incluso el cebiche que estás comiendo viene de la naturaleza. Podemos ser responsables con el mundo en todo aspecto. Aprendamos a ser consumidores responsables y comer la pesca del día y no la última chita del mar”, sostiene Kjeld.