La reflexión de Jesús Cossio sobre el terrorismo a partir de los cómics documentales

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Cossio se presentó el pasado miércoles en el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM) y contó su experiencia tras acudir a las audiencias y la sentencia por la masacre de Accomarca 

Este es uno de los trabajos más importantes del ilustrador peruano. (Fotos: Facebook/Ergocomics)

Redacción y video: Lorely Requejo

69.280 personas fallecieron o desaparecieron durante el conflicto armado interno según el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Tanto las acciones de Sendero Luminoso (SL) y el Ejército peruano causaron zozobra entre la población y asesinatos a personas inocentes. Uno de los casos que refleja la violencia ejercida por los militares en nuestro país es la masacre de Accomarca, un poblado de Ayacucho donde fallecieron más de 60 comuneros acusados de pertenecer al grupo terrorista. La matanza permanece fija en los recuerdos de una línea de tiempo posicionada en el ingreso del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), ubicada en el distrito de Miraflores.

En el mostrador se puede observar algunos documentos que retratan el período de violencia en nuestro país. (Foto: Lorely Requejo)

Los hechos.- El 14 de agosto de 1985, el subteniente Telmo Hurtado, junto a los integrantes de su patrulla, ingresó a Llocllapampa, ubicada a tres kilómetros de Accomarca, en Ayacucho, mientras realizaban disparos con armas de fuego para evitar que los pobladores huyeran. El Ejército buscaba material subversivo, pero no encontraron propaganda ni otros elementos relacionados a SL. No obstante, Hurtado ordenó a su personal de tropa disparar contra las personas que habían sido conducidas a una zona llamada Hatunpampa. Ahí, fallecieron 69 comuneros a manos de los militares y, según la CVR, entre ellos se encontraban 23 niños y 10 mujeres.

BARBARIE Y MEMORIA

El ilustrador peruano, Jesús Cossio, recoge estos sucesos en el cómic ‘Barbarie’ junto a otros atentados terroristas que marcaron la historia peruana desde 1985 hasta 1990, durante el primer gobierno de Alan García. Su trabajo, sin embargo, no se quedó en la revisión de documentos u otros archivos: Cossio asistió a las audiencias que se realizaron sobre el caso Accomarca y también el día de la sentencia. 

“Supuestamente, las audiencias deben durar de nueve a una de la tarde, una vez a la semana. El juicio es lentísimo porque un abogado puede decir ‘yo necesito dieciocho horas para mi alegato’ y hay muchas estrategias para hacer que la gente se aburra. Una de ellas es que el abogado falte y solo puedes enterarte el día que asistes. Yo llegaba con los familiares y el juez decía: ‘bueno, disculpen, no va a haber audiencia hoy porque un abogado no puede venir’. Entonces, nos parábamos y nos teníamos que ir”, cuenta el dibujante durante su presentación en el LUM el pasado miércoles. 

Testimonios y recuerdos pueden observarse en la parte superior del LUM. (Foto: Lorely Requejo)

 

Mientras las audiencias seguían su curso, Jesús recuerda también que los jueces se quedaban dormidos. “El juez principal se echaba una siestita en medio de todos”, comenta. Luego de ellas, el ilustrador manifiesta que el día de la sentencia se prohibió el ingreso a los familiares y se colocó a tres policías con rostros aburridos para vigilar que nadie entrara. 

“Uno de los familiares fue a reclamar al policía, porque ese día nos citaron a las nueve de la mañana y la sentencia se leyó a las tres de la mañana del día siguiente, es decir, los familiares estuvieron dos días esperando”, afirma Cossio. 

-¿Cuánto más vamos a esperar? – preguntó una mujer que se acercó al oficial. 

-Tienen que esperar sentados – respondió el policía. 

– 31 años vengo esperando – contestó la mujer. 

(Foto: Lorely Requejo)

Así, con este diálogo, Jesús revive lo sucedido durante las audiencias y el día del juicio. “Como mucha gente, solo veía la punta del iceberg y ahora veo la complejidad de todo”, reconoce el dibujante. Es por ello que al mismo tiempo, rescata la empatía que se debe cultivar hacia el personaje con quien se conversa para retratar una historia. 

La presentación del ilustrador poco a poco va terminando. Pero antes, Jesús muestra al público algunos identikits simbólicos, a través de los cuales las familias pueden recordar a las víctimas de la masacre de Accomarca. Con el rostro de las personas, su participación finaliza y la memoria de largo plazo de todos y todas, debe comenzar con su trabajo. 

Conoce más sobre la historia y la masacre de Accomarca en el siguiente video: