La imposición de aranceles a 185 países por parte del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha generado incertidumbre, aunque también oportunidades en los sectores textiles y agrarios del Perú. Como parte de esta medida, el líder republicano anunció una tregua de 90 días, tiempo en el que el Perú busca renegociar con el gobierno estadounidense sus acuerdos comerciales para evitar o reducir la imposición arancelaria.
Escrito por: Matias Alvarez, Paula Papuico y Olenka Vega.
El 2 de abril de 2025, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció en una ceremonia en la Casa Blanca la imposición de “aranceles recíprocos” a todos los países que son socios comerciales del país norteamericano. El mandatario denominó este hito como “el día de la liberación económica estadounidense”, y explicó que EE.UU. está atravesando una emergencia económica a nivel nacional, por lo que era necesario aplicar una medida arancelaria de al menos 10% a la mayoría de países con los que comercian, así como tasas arancelarias más altas para 60 Estados que calificó como “los más infractores”.
El mandatario estadounidense anunció que todos los países recibirán una tasa arancelaria base del 10%, a excepción de algunos como China, Taiwán, India, Bangladesh, Camboya, entre otros. Ante esta presión económica, la mayoría de Estados, incluido el Perú, han solicitado iniciar negociaciones con el gobierno de Donald Trump. Por este motivo, la Casa Blanca anunció una pausa de 90 días a los aranceles para retomar las negociaciones con los más de 150 países afectados.
Para el Perú, el arancel impuesto fue del 10%, y aunque este porcentaje representa una amenaza para las importaciones y exportaciones de los principales sectores comerciales peruanos como el agrícola o el textil, también podría suponer una oportunidad de inversión y producción frente a sus competidores directos, como Vietnam. El país asiático es un rival en el sector textil, pero se ha impuesto una tasa del 46% a todos sus productos. Esto representaría una oportunidad única para los productores peruanos.
CIFRAS COMERCIALES
En el Perú, el sector textil, según el Observatorio PRODUCEmpresarial (cifras del 2019 a 2023), representa el 6.9% del Producto Bruto Interno (PBI) manufacturero y el 0.8% del PBI nacional. Entre los mismos años, las exportaciones de este sector se han incrementado a una tasa del 2.7% promedio anual, lo que implica que el valor de las exportaciones pasó de 1359 millones de dólares a 1595 millones de dólares en 2023. En el periodo de enero a septiembre del año 2024, las exportaciones de telas sumaron la cifra del 0.7% de crecimiento con respecto al 2023. Los principales destinos de exportación son Estados Unidos, Colombia y Chile, pero claramente el país norteamericano es el principal socio, con el 51% de las exportaciones. Los productos que más se exportan son camisetas y camisas. Por otro lado, los principales importadores de materiales para la fabricación de los productos textiles peruanos son China, India y Bangladesh, que importan hilos de algodón y tejidos de hilados de filamento sintético.
En cuanto al sector agrícola, de acuerdo a Promperú, la empresa Ecosac Agrícola, para el año 2022, registró ventas por 154 millones de dólares en productos como uvas, pimientos y limón a Estados Unidos, un aumento del 48% con respecto al año 2021. Del mismo modo, según la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), entre el 2017 y el 2021, hubo un crecimiento del 450% en la venta de arándanos hacia el mismo país. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) estima que las exportaciones de productos agrarios a Estados Unidos ascienden a 3414 millones de dólares.
IMPACTO EN EL SECTOR TEXTIL
A nivel global, se espera que estos impuestos a las importaciones tengan un impacto negativo en la industria textil, debido a que emplea a cientos de miles de trabajadores que podrían verse afectados por el alza de precios de sus productos en el mercado americano. De acuerdo a PRODUCEmpresarial, para el 2024, en el Perú, aproximadamente 400,000 personas trabajan en las más de 46,000 empresas del sector. Igualmente, según un informe de la red Campaña Ropa Limpia, en el año 2020, las empresas más grandes de ropa optaron por priorizar la rentabilidad de sus empresas a costa de los salarios de sus trabajadores, caso que se puede repetir bajo esta nueva imposición. Se espera que se reduzcan los salarios para mantener precios competitivos en sus productos en el mercado estadounidense. Del mismo modo, las firmas que dominan el mercado internacional (Lacoste, Victoria’s Secret, Lululemon, etc.) pueden aprovechar esta situación para reducir costes y exigir a sus proveedores que asuman el precio de los aranceles.
Susana Saldaña, presidenta del Consejo Directivo de la Asociación Empresarial Gamarra Perú, manifestó para Punto Seguido que las empresas asiáticas podrían beneficiarse de una tasa reducida para el Perú con respecto a la aplicada a sus Estados, y, aprovechando el puerto de Chancay y la debilidad de nuestras autoridades aduaneras, entrar al país, reetiquetarse y así ingresar a EE.UU con menos impuestos.
“Más que un beneficio, lo que estamos advirtiendo es que estos gigantes asiáticos podrían aprovechar nuestra tasa arancelaria, entrar al Perú por el puerto de Chancay para reetiquetarse y así ingresar a EE.UU con menos impuestos. Esto ahondaría la competencia desleal para los productores locales porque incrementaría la importación a nuestro ya sobresaturado mercado y reduciría las posibilidades de que las empresas peruanas exporten, considerando que actualmente en el sector textil y confecciones no son ni siquiera el 10% de Medianas y Pequeñas Empresas (Mypes) las que exportan”, explicó Saldaña.
Igualmente, Miguel Zevallos Barboza, empresario de la Compañía Textilera Americana SAC., comenta para Punto Seguido que el arancel impuesto puede producir la reducción de exportaciones, lo que afecta al crecimiento económico del país. Asimismo, explica que existe el riesgo de que algunas Mypes tengan problemas para competir con aquellos productos importados que no estén sujetos a aranceles estadounidenses; por ejemplo, el producto traído directamente de China.
Sin embargo, esta situación aún puede representar una oportunidad comercial para el Perú, dado que el arancel impuesto ha sido del 10%, frente a competidores directos, como son los productores textiles de Tailandia (que tiene un 36% de aranceles), Vietnam (46%) e India (26%). De acuerdo con declaraciones del congresista Alejandro Muñante (Renovación Popular), para el diario Correo, este porcentaje impuesto se vuelve atractivo para las empresas estadounidenses, que pueden preferir comerciar con empresas peruanas para mantener su margen de beneficio.
Del mismo modo, Zevallos indica que la medida de Trump puede incentivar el mercado interno, lo cual generaría una mayor competencia entre los productores a nivel nacional e impulsar la innovación y mejora de los productos. De la misma forma, las empresas peruanas que se vean afectadas podrían buscar nuevos socios comerciales en otros países, lo que diversificará el mercado de exportaciones peruano.
IMPACTO EN EL SECTOR AGRÍCOLA
De acuerdo con MKC Consultoría Estratégica, Estados Unidos representa el mercado más importante para los productos agrícolas del Perú, ya que concentra cerca del 50% de sus exportaciones. Por ello, en caso de que el gobierno estadounidense impusiera aranceles a todos los productos agrícolas peruanos que ingresan a su territorio, los exportadores nacionales se verían expuestos a significativas pérdidas económicas.
Norma Rojas, directora de la revista AgroNegocios Perú, explicó a Punto Seguido que nuestro país tiene un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos desde hace más de 20 años, que ha permitido que las exportaciones alcancen un valor aproximado de 12 mil millones de dólares en frutas, verduras y hortalizas. Esto convierte al sector agrario en uno de los más importantes de la economía peruana.
“Nuestros productos agrícolas, como las uvas, arándanos, café, cacao, entre otros, han permitido que nuestras agroexportaciones con EE. UU crezcan en estos 20 años. De apenas 600 mil o 1 millón de dólares al año, que se solía generar, hemos llegado en el 2024 a 12 mil millones de dólares en agroexportaciones”, manifestó Rojas.
Para evitar que los aranceles perjudiquen el precio de los productos y mercancías de los productores peruanos, se debe buscar una diversificación en los mercados con los que negocian. En este sentido, el Puerto de Chancay será fundamental para las exportaciones agrarias, ya que estará integrado a corredores logísticos que facilitarán tanto las importaciones como las exportaciones, permitiendo que más regiones puedan participar activamente en el comercio internacional.
Francisco Belaunde, analista y profesor de Comunicación Internacional de la Universidad de Lima, señaló que “el puerto de Chancay no va a tener efecto en la competitividad de los productos peruanos. Básicamente, por ahí van a llegar productos chinos”. Esto se debe a que su verdadero valor radica en la posibilidad de abrir nuevos mercados en Asia y diversificar los destinos de exportación, una estrategia crucial para reducir la dependencia del mercado estadounidense y mitigar el impacto económico de los posibles aranceles.
MEDIDAS TOMADAS POR EL GOBIERNO
Debido a los aranceles impuestos por la administración Trump, la ministra de Comercio Exterior y Turismo, Desilú León, se reunió el 22 de abril con el representante comercial de Estados Unidos, el embajador Jaimeson Greer, en Washington D.C.
En la reunión, los líderes coincidieron que se debe de mantener una buena relación entre ambos países, basándose en el Tratado de Libre Comercio, firmado hace 20 años. Igualmente, se reafirmó el compromiso de seguir trabajando de manera conjunta, por lo que se acordó llevar a cabo próximas reuniones técnicas para poder negociar temas de interés bilateral, informó en un comunicado oficial el Mincetur.



