Los héroes del alcantarillado

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Foto: Secpal Contratistas

En las últimas semanas de estado de emergencia, miles de peruanos han reconocido desde sus ventanas al personal médico y policial. Junto a ellos los operarios de limpieza del alcantarillado  también salen a trabajar por un fin social y no son reconocidos.

Escribe: Sandra Zambrano

Así como son muy pocas las personas que aplauden y reconocen a los operarios encargados de la limpieza del alcantarillado, también son muy pocas las personas que conocen la labor que realizan. Las alcantarillas son lugares en los que se vierten todo tipo de residuos orgánicos o de lenta descomposición, los cuales no pasan por procesos de degradación rápida, pues la mayoría se tarda mucho tiempo para poder descomponerse. Estos se van acumulando produciendo atascos, los cuales pueden llegar a ser muy peligrosos. Las más grandes consecuencias son los focos de infección, atracción de plagas, inundaciones en la superficie, etc.

Los servicios de mantenimiento y limpieza de alcantarillas se encargan de controlar y solucionar los problemas de suciedad y malos olores. De esta forma mantienen libre el paso de caudales de aguas sucias y aguas fecales. Definitivamente no es un trabajo fácil, pues para poder realizar la limpieza del alcantarillado es indispensable contar con un equipo humano. Es aquí en donde ingresan a la historia los operarios de Maquina de Balde.

Raúl, jefe de operarios de máquina de balde, de una empresa que brinda servicios para Sedapal, nos cuenta que inició como un operario más. Conoce lo duro que es tener que trabajar en las alcantarillas. Le llevo mucho tiempo acostumbrarse al olor, dice que es lo más complicado de todo. Es sorprendente cómo con el tiempo ya ni siquiera puede distinguirlo, aunque yo sí. El olor es solo un factor más de complicación en el trabajo, las maquinas son pesadas y trabajan muchas horas bajo el sol. Definitivamente no es un trabajo que todos estarían dispuestos a hacer.

“La verdad sé que el olor es muy fuerte, por más que ya no lo siento, muchas personas alrededor de mi se encargan de hacérmelo saber. Contamos con equipo especial, trajes y demás, pero es como si el olor se impregnara en la piel (…) En verano es más complicado por el calor, la verdad es un poco asfixiante”

Desde que supieron de la cuarentena, los operarios tenían claro que ellos no tendrían descanso. Muchos estuvieron felices de aún tener trabajo con el cual mantener a su familia. Sin embargo, no dejan de preocuparse por no poder estar en casa todo el tiempo. Saben que se exponen a infectarse con el virus, pero ven el lado positivo a las cosas. Se mantienen fuertes y unidos, saben que su labor es de suma importancia para la sociedad.

Ellos saben del riesgo que significaría el atasco del alcantarillado, cada vez que se sienten agotados recuerdan por qué continúan su labor. “La verdad ha sido difícil seguir ahora que todos están en su casa, en especial en este trabajo. Aquí no se puede parar, si llegara a inundarse por el atasco sería más peligroso, traería animales y enfermedades. Igual no tengo otra opción, debo seguir trabajando para poder llevar la comida”

Como ellos mencionan, la falta de limpieza en el alcantarillado podría causar la proliferación de enfermedades, evidentemente las aguas residuales contienen todo tipo de bacterias y suciedad. Si llegan a desbordarse las alcantarillas, la zona se vería muy afectada en cuestiones sanitarias. Están acostumbrados a ver muchísimas ratas, mosquitos, moscas, cucarachas, etc. Si el agua llegara a salir, muchos de estos animales e insectos saldrían también, pudiendo convertirse en transmisores de bacterias y enfermedades.

Tras comprender el trabajo realizado por estas personas queda claro que su labor social es muy importante. Trabajan duro y en silencio, así como otros miles de peruanos que empujan al país en el estado de emergencia. Ha sido muy agradable y enriquecedora esta experiencia. Sin dudarlo nos deja una lección a todos los que pueden mantenerse en casa con su familia, nos hace más humanos. Mientras tanto ellos seguirán trabajando con una convicción clara: mantener a la población segura de un posible desastre sanitario. Definitivamente también merecen ser aplaudidos.