En pocos años, el pádel ha ganado presencia en la capital con espacios, torneos y deportistas. La disciplina atrae a quienes buscan una alternativa para ejercitarse y reúne distintas historias, como la de Angie Vásquez, exdeportista de handball que encontró en esta disciplina una nueva oportunidad para competir.
Escribe: Nathaly Letona
Una cancha, cuatro jugadores y una pala. Esa combinación empieza a formar parte de la rutina deportiva de cada vez más personas en Lima. El pádel atraviesa una etapa de expansión en el Perú, marcada por nuevos espacios, competencias y jugadores que no necesariamente tienen experiencia previa en deportes de raqueta.
Parte de su atractivo está en su equipamiento. A diferencia de una raqueta tradicional, la pala de pádel no tiene cuerdas y presenta una superficie sólida con pequeños orificios que facilitan su manejo. Su diseño y el uso de las paredes le dan una identidad propia.
Una de sus ventajas es la facilidad para iniciarse. Aunque perfeccionar la técnica requiere práctica, un principiante puede familiarizarse con el juego en poco tiempo. Además, al jugarse entre cuatro personas, combina actividad física y socialización. Según el portal Mercado Negro, el carácter social del pádel y la facilidad para practicarlo en pareja o en grupo son algunos de los factores que han impulsado su expansión en el país.
La cancha también contribuye a esta experiencia. Con 20 metros de largo por 10 de ancho, el espacio es más reducido que el de otras disciplinas de raqueta y está delimitado por paredes y cristales que forman parte del juego. Puede recordar al frontón por el uso de superficies para devolver la pelota, aunque la dinámica es diferente: en el pádel las paredes complementan el intercambio entre cuatro jugadores y la pelota debe pasar por encima de la red, mientras que en el frontón el juego se desarrolla principalmente frente a una pared de rebote.
Como señala Kelving Rebaza, integrante de la Asociación Peruana de Pádel, en declaraciones para Latina, en los últimos dos años se han abierto más de 200 nuevas canchas de pádel en el país. Esta expansión ha permitido que más personas incorporen la disciplina a sus actividades y ha impulsado una mayor oferta de clases, clubes y torneos. Entre quienes se han sumado recientemente está Angie Vásquez, ex jugadora de handball de alto rendimiento, quien encontró en el pádel una nueva alternativa para mantenerse activa y competir.
Del cambio de disciplina al perfil del nuevo jugador de pádel
El avance del pádel también se observa en deportistas que encuentran en la disciplina una nueva oportunidad. Angie Vásquez, quien practicó handball de alto rendimiento durante 10 años, comenzó a jugar pádel en febrero de 2026, debido a que sus responsabilidades laborales dificultaban mantener los horarios de entrenamiento.

Su primer acercamiento surgió por una invitación de amigos y se convirtió rápidamente en una actividad frecuente. “Conocí el pádel por medio de la invitación de unos amigos y en verdad me gustó porque puedo practicarlo en cualquier momento y crecer competitivamente es más accesible”, contó Vásquez.
El nuevo perfil del jugador de pádel es cada vez más diverso. Reúne a personas que llegan desde otros deportes y a quienes nunca tuvieron contacto con una raqueta. Para muchos, permite adaptar la actividad física a su rutina y compartir con amigos. Ese formato de juego —en grupos pequeños, con espacio tanto para lo recreativo como para lo competitivo— explica parte de su atractivo.
Esta facilidad para incorporarse también puede abrir paso a objetivos competitivos. “Si bien empezó como algo recreativo, ahora lo veo para el alto rendimiento y en poco tiempo, esforzándome más, aspiro a representar a Perú”, señaló Vásquez. El pádel continúa sumando jugadores con distintos intereses y niveles.
Más canchas, más jugadores y nuevas comunidades
La Federación de Pádel se formó a inicios de febrero de 2026. Desde entonces, los torneos permiten a los participantes sumar puntos para el ranking nacional.
Las canchas también se han convertido en espacios de encuentro. Permiten compartir, conocer nuevos jugadores y generar vínculos alrededor de la disciplina. Esta dinámica también se extiende a las redes sociales, donde partidos y torneos le dan visibilidad al pádel.
El movimiento en las canchas refleja este avance. “Siempre ves caras nuevas, gente que recién está aprendiendo. Antes era una moda, ahora hay amigos o gente que se juntan desde las redes sociales para practicarlo y eso lo ha vuelto especial”, afirmó Vásquez.
El pádel todavía construye su lugar dentro del deporte peruano, pero su presencia es cada vez más visible en Lima. El aumento de canchas, competencias y jugadores está consolidando una comunidad que encuentra en esta disciplina una combinación de actividad física, entretenimiento y socialización.


