Sinopharm: el dolor detrás de ser voluntario

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Con la ausencia de la investigadora principal del estudio, los voluntarios del ensayo clínico de la vacuna de Sinopharm reclaman a la Universidad Peruana Cayetano Heredia y al Instituto Nacional de Salud ser transparentes ante los confusos comunicados sobre su proceso de vacunación.

Pinchazo al final de la incertidumbre                                      Foto:( Presidencia de la República)

Escribe: Ernesto Bardales

En medio del proceso desacelerado de vacunación en nuestro país y la falta de vacunas, los voluntarios del ensayo clínico de Sinopharm denuncian que han sido “abandonados” por la Universidad Peruana Cayetano Heredia y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Actualmente, ellos enfrentan distintos problemas por haber colaborado con la ciencia y ninguna autoridad les responde con información clara o concisa respecto a los compromisos establecidos cuando fueron incluidos en el ensayo. Al contrario, dichas casas de estudios les han dado largos y confusos comunicados, dejando en el aire durante semanas y —en varios casos—han perjudicado su alternativa contra la COVID-19 dentro del plan regular de vacunación en el país.

Punto Seguido conversó con Belén Calúa y Daniel Espinoza, estudiantes y voluntarios de los ensayos clínicos de la vacuna de Sinopharm en Perú. Estos comentaron que muchos de los participantes del estudio se han visto afectados porque ha existido una falta de transparencia y de comunicación por parte de la Universidad Peruana Cayetano Heredia y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con respecto a su proceso de vacunación.

“No existe una comunicación constante con ninguna de las autoridades del estudio. El único enlace que tenemos es una plataforma que nos permite marcar sí o no, según el estado de salud en el que nos encontramos. Sin embargo, muy pocas veces los monitores nos han enviado alguna comunicación oficial para esclarecer algunas de nuestras consultas, pero estos nos confunden más.”, resalta Calúa.

Asimismo, la participante del estudio indicó que en uno de los comunicados elaborado por la UPCH se describe que la entidad que tiene que autorizar la apertura del doble ciego para saber si el voluntario le tocó placebo o la vacuna de Wuhan (segunda vacuna con resultados desalentadores) es el Instituto Nacional de Salud.

“Se tiran la pelota entre la Universidad Cayetano, la San Marcos, el Instituto Nacional de Salud y DIGEMID para liberar el ciego de todos los 12 mil voluntarios”, dice indignado Daniel Espinoza, quien se está recuperando tras haberse infectado con el nuevo coronavirus.

Más allá de los comunicados institucionales, Calúa y Espinoza indicaron que la doctora Coralith García, ex responsable del ensayo, no atiende a sus llamadas ni a sus mensajes. Así como Aldo Vivar, presidente del Comité Nacional Transitorio de Ética en Investigación quien supervisa el cumplimiento estricto del Código de Ética en los ensayos clínicos de Covid-19.

“Me siento totalmente decepcionada de la Cayetano Heredia porque a estas alturas no se han logrado comunicar con ningún voluntario para informarle el tema de vacunación; es decir, que alguna autoridad nos pueda brindar confianza ante esa información tan importante acerca de lo que nos inocularon.”, lamenta Calúa.

Un monitor encargado de la supervisión de salud de los voluntarios afirmó a Punto Seguido que existen varios participantes del ensayo clínico que han asistido a los centros de estudios por sospecha de haberse infectado de Covid-19. Esto ha suscitado que varios voluntarios se retiren del estudio y otros denuncien estas irregularidades ante la Defensoría del Pueblo por haber vulnerado sus derechos.

Al cierre de este informe, Punto Seguido trató de comunicarse con Eduardo Ticona, investigador de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Sin embargo, no obtuvimos respuesta alguna relacionado al tema de vacunación de los voluntarios.

Tras los constantes reclamos de las personas que participaron en los ensayos clínicos de la vacuna de Sinopharm, el Gobierno emitió el pasado 1 de abril un decreto supremo que establece el acceso de los voluntarios a las dosis correspondientes. Una noticia que mantiene la esperanza en medio de esta situación insostenible.

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