Tratamientos interrumpidos: la insuficiencia renal durante la pandemia

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Diego Ortega: “El trato es igual de feo, son bien fríos. Vienen, te conectan y te dejan ahí(Foto: FLICKR/ANDES)

Medidas tomadas contra el COVID-19 perjudican la integridad de pacientes con daños renales debido a la reducción de atenciones en los establecimientos de salud estatales

Escribe: Marjorie Schlaefli

“Yo sí tengo miedo, soy de los pacientes con más alto riesgo de contagio porque mis defensas son bajas”. Las palabras de Diego Ortega, quien padece de insuficiencia renal crónica, nos plantean un contexto de la realidad que viven miles de peruanos frente a la pandemia. Mientras las personas diagnosticadas con el COVID-19 son atendidas de manera efectiva para evitar su propagación, las voces de aquellos que vienen luchando por años con otros padecimientos quedan opacadas ante la emergencia.

EsSalud, mediante convenios con clínicas privadas, deriva a cierta cantidad de pacientes con daños renales para la recepción de hemodiálisis, un proceso que purifica la sangre, pues el daño renal impide que se eliminen una serie de sustancias del organismo. De no producirse adecuadamente, la enfermedad puede agravarse y, eventualmente, conducir al deceso. Según la gravedad y condición física, el tratamiento puede demorar hasta cuatro horas.

Actualmente, uno de los establecimiento de salud encargados de esta labor es la Clínica Benedicto XVI, la cual presenta quejas por el tiempo de hemodiálisis. Diego Ortega menciona que su turno se ha reducido en casi una hora, al igual que el de los otros 60 individuos, quienes son atendidos en 4 turnos de 15 personas. La clínica argumentó que esta situación era una medida tomada ante el establecimiento del toque de queda.

Las consecuencias de esta acción se ven reflejadas en el cansancio de los pacientes y la inestabilidad de su presión arterial, la cual muchas veces carece de vigilancia médica. Así mismo, hay que tomar en cuenta que, frente a la coyuntura en la que nos encontramos, este sector de la población es altamente vulnerable.

Según el doctor Julio Castro Gómez, ex Decano del Colegio Médico del Perú, la vida de estas personas se vería comprometida ante la negligencia del cuerpo médico. Adicionalmente, aseguró que “los pacientes deben continuar su tratamiento. El hecho de que estemos enfrentando de manera prioritaria al COVID-19 no debe significar de ningún modo el abandono del manejo y atención de pacientes que tienen otras afecciones, particularmente aquellas que son muy delicadas”.

Frente al hecho, la Oficina de Defensoría del Paciente y la central de Atención de EsSalud son las encargadas de solucionar el problema y responder a las exigencias de los usuarios por un servicio de calidad; sin embargo, a la fecha, sus canales de contacto no ofrecen respuesta.