Una mirada psicológica al perfil de Jeffrey Epstein

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La psicóloga Cecilia Padilla afirma que, es usual que los pedófilos inicien por un voyerismo, un gusto sexual inusual. En el caso de Epstein, ver niñas desnudas. FOTO: Freepik

Escribe: Alejandra Camones

En las últimas semanas, un nombre ha sido tendencia a nivel mundial: Jeffrey Epstein. Luego de que Anonymous, grupo de hackers cibernéticos, haga pública una presunta lista de implicados en una red de pedofilia y tráfico de menores, señalando al magnate como el líder de esta. En aquella lista figuran nombres bastante conocidos como los de Donald Trump y Bill Clinton.

A pesar de la muerte de Epstein en 2019, las investigaciones realizadas en torno a su caso no han quedado del todo claras, ni para las autoridades ni para las víctimas. Los dos únicos cargos que recibió fueron: Contratar a una menor para la prostitución y Solicitud de prostitución. “Cualquier chica que venía a mi casa lo hacía por ganar dinero. Por cierto, En Nueva York, por el mismo cargo, te dan una multa de 100 dólares.”, aseguró Jeffrey Epstein hace unos años en su última entrevista telefónica.

La psicóloga Cecilia Padilla, especialista en terapias de pareja y terapia sexual, afirma que,
es usual que los pedófilos inicien por un voyerismo, un gusto sexual inusual. En el caso de Epstein, ver niñas desnudas. “También es un pederasta porque llegó a abusar sexualmente de las víctimas”, agregó Padilla.

Otro punto importante es el modo cauteloso en el que lograba captar a las niñas y adolescentes. Antes de mostrar sus verdaderas intenciones indagaba superficialmente sobre la vida de sus posibles víctimas. Una característica en común que tienen la mayoría de las menores es el hecho de no tener dinero, procedencia de familias disfuncionales, previos abusos, etc. El dinero que él les ofrecía se convertiría en el ticket de salida de estas chicas para un mejor futuro.

Los masajes para los que las menores eran contratadas eran retribuidos con 200 dólares. Estos empezaban siempre por los pies, a pedido del mismo Jeffrey. “El hecho de que él solicite que se comience por los pies y muchas veces les pida a las menores que se desvistan, es considerado un fetiche. Se ganaba a las chicas, dándoles dinero y dejando en claro siempre su poder y superioridad, lo cual podría hacer que ellas lleguen a sentir seguridad.”, argumenta Cecilia Padilla.

La especialista, comenta que, a los abusadores sobre todo de menores, les gusta las víctimas que no hacen muchas preguntas, que son calladas, sumisas y sobre todo emocionalmente dependientes. Tal vez, este es el motivo por el que muchas de ellas callaron los abusos por años. Sin embargo, el resultado no fue el esperado para las víctimas ya que al final del juicio, ellas fueron etiquetadas como “prostitutas menores de edad”. “Fue vergonzoso que nos identificaran así. Es vergonzoso, hiriente y muchas cosas más”. Yo fui una víctima de Jeffrey Epstein pero, además, me revictimizó el mismo gobierno que debía protegernos. Nos silenció.”, declaró Courtney Wild.

Cecilia Padilla explica que, por más que muchas de las implicadas regresaban por decisión propia, aún se considera abuso pues él se aprovechó de la vulnerabilidad de las chicas. “Estas niñas no eran prostitutas, eran alumnas de secundaria y de preparatoria. Niñas”, afirmó el abogado de las víctimas.