“Nandini al rescate” es un grupo de hermanas conformado por dos hermanas: Nandini Villalobos de 22 años y Radharani Villalobos de 28 años. Las dos jóvenes universitarias dedican gran parte de su vida a proteger a los animales maltratados y en estado de abandono. Es por ello que decidieron adaptar su hogar ubicado en Villa el Salvador como un albergue.


Escribe: Alba Huaman Paredes
¿CÓMO INICIÓ NANDINI AL RESCATE?
«Mi mamá siempre nos ha inculcado querer a los animalitos, es gracias a ella que nació nuestro amor por ellos», comenta Radharani. Ambas hermanas desde muy jóvenes forman parte del voluntariado y el rescate animal, pero a raíz de un caso en específico decidieron crear “Nandini al rescate”. El rescate que las conmovió bastante fue el caso de “Pulgocito”, un perro anciano que encontraron en el mercado y estaba en una situación bastante crítica.
Nandini cuenta que este caso ocasionó un fuerte impacto en ellas porque el perro se encontraba en medio de varias personas y estaba repleto de sarna con muchas pulgas y garrapatas. Pese a ello, las personas se mostraban indiferentes. En cambio ellas sin pensarlo dos veces decidieron brindarle su ayuda.
Con la situación del COVID-19, las hermanas contaban con pocos recursos económicos, ya que no les alcanzaba el dinero para mantener a todos los animales rescatados que tenían en casa. Tampoco contaban con una plataforma virtual para recibir ayuda, fue ahí donde surgió la idea del nombre y la creación del proyecto “Nandini al Rescate”. Es así que en poco tiempo la plataforma ha logrado tener gran acogida y actualmente cuenta con 83 mil seguidores en Facebook y nueve mil seguidores en Instagram.
TIEMPO Y DEDICACIÓN
Pero ser rescatista requiere de muchos sacrificios y estas dos jóvenes universitarias lo saben. Es por ello que dejaron de lado una vida cotidiana para entregar la mayor parte de su tiempo a lo que más les apasiona: rescatar animales. Las hermanas relatan que desde pequeñas siempre han ayudado a los animales dentro de sus posibilidades, incluso tomaron la iniciativa de vender marcianos para poder solventar los gastos que requiere dicha labor.
«Nos levantamos a las cuatro de la mañana para empezar con las actividades y nos turnamos los paseos, en realidad es una labor bastante complicada por el tiempo que tenemos que dedicarles a los animales. No importa si es una fecha especial como nuestro cumpleaños, navidad o si existe un terremoto, porque ellos son nuestra familia y son nuestra responsabilidad, pero siempre ha existido el amor, así que yo creo que cuando hay amor se puede todo», manifiesta Nandini.
TODOS PUEDEN AYUDAR
Según el Ministerio de Salud, en una publicación del año 2010, más del 90 por ciento de los perros que deambulan en la capital, no sólo causan diversos accidentes de mordedura y contaminan parques y calles de la ciudad, sino que cuentan con un dueño que por lo general no se hace responsable de su cuidado.
Es por ello que las rescatistas Nandini y Radharani mencionan que la sobrepoblación que existe es increíble, pero todos pueden comenzar haciendo el cambio al adoptar y no comprar animales. También invitan a las personas a visitar los albergues en sus tiempos libres, apoyar con la donación de croquetas y compartir las publicaciones de las páginas que se dedican al rescate, ya que es bastante importante la difusión de los animales que se encuentran en adopción para que puedan encontrar un hogar.
«Para nosotros cada fin de mes es bastante estresante, saber cómo juntar dinero para alimentarlos, bañarlos y llevarlos a la veterinaria es bastante difícil», comentan las hermanas. Es por ello que crearon su propio emprendimiento en el cual venden polos y poleras animalistas que ayudan económicamente con los gastos de la esterilización de los perros, las medicinas y tratamientos diarios que ellas tienen que solventar.
Nandini y Radharani desean que muchos jóvenes como ellas se sumen a esta ayuda para así erradicar el preocupante abandono y maltrato de animales en nuestro país. El sueño más grande de estas dos hermanas es poder tener un espacio propio que les permita no limitarse a rescatar más animales. En un futuro se ven con un albergue muy grande rescatando el doble o el triple y salvando vidas.

