“Sentía que me arrancaban los huesos”

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Evitar a salir comprar seguido; por eso, cuando llega la hora, se adquiere más de lo necesario. El hermano menor (Miguel) es el que ocupa ello, ya que él sintió los síntomas de forma más leve. Para evitar contagios, usa guantes y mascarilla (Foto: Katherin Fernández) 

Madrid es, sin duda, la ciudad española que peor está atravesando la pandemia del Covid-19. Con el aumento incesante de contagiados diariamente y un sistema de salud al borde del colapso, el panorama no es muy optimista para los madrileños. Conversamos con una familia peruana contagiada con el coronavirus que nos cuenta cómo están pasando su cuarentena.

Escribe: Sara Camacho

Abril 5. Día 29 de cuarentena de Katherine. Son las 9:40 p.m. en Lima y, si mis cálculos no me fallan, son las 4:40 a.m. en España, pero Katherine me sigue contestando por WhatsApp. Le pregunto el porqué. “Me pongo a hablar con mi flaco en la madrugada por Skype y a jugar y nos dan las mil”.

El sábado 7 de marzo la llamaron de la residencia de ancianos donde realiza sus prácticas de enfermería, preguntándole si estuvo en contacto con cierto paciente que, después de ser reingresado al centro, presentó altas fiebres. Y, pues sí, lo había atendido. La residencia le informó que esta persona había dado positivo al Covid-19, que puede ser que ella no tenga nada, pero que igual esté atenta si presenta alguno de los síntomas del virus. Katherine inició su autoaislamiento el siguiente día y presentó síntomas a los 3 días: tos, dificultad de respirar (que aún la sentía mientras se realizaba esta entrevista) y taquicardia.

Las calles casi vacías en Torrejon de Ardoz, foco infeccioso más grande de Madrid (Foto: Katherin Fernández)

La pandemia del Covid-19 ha afectado a casi todo el mundo. Hasta el 5 de abril, 1’ 179 522 casos han sido diagnosticados alrededor del globo, 64 949 muertes y 227 424 recuperados de este virus originado en Wuhan. Es de conocimiento público que el virus está afectando en mayor medida a países europeos, a causa de una pobre acción preventiva frente a este. Solo en España, los casos confirmados se han elevado a 130 759, con 12 418 pérdidas humanas. El 14 de marzo se decretó el estado de alarma y, el 15, la cuarentena. El gobierno español reaccionó muy tarde, cuando el virus ya se había desatado sin reparos.

La situación de la Comunidad de Madrid es la peor de toda España. Hasta el mediodía del 5 de abril, los casos diagnosticados llegaron a 37 584, con la lastimosa pérdida de 4 941 vidas. En los hospitales, más 2 500 personas se encuentran en la Unidad de Cuidados Intensivos, haciendo llegar al límite de capacidad al sistema de salud español.

Nadie de la familia de Katherine se hizo la prueba de detección del Covid-19. La línea de emergencias de Madrid le informó que los pacientes internados de las UCI de los hospitales tenían prioridad, pues, de esta forma se conocía si podían ser dados de alta. Las clínicas privadas también realizan las pruebas, pero estas tienen costes muy altos. Además, me comenta, las pruebas que fueron enviadas desde China resultaron fallidas y han sido devueltas. Pero, de igual manera, estas pruebas tendrían prioridad al personal de salud, guardia civil y policías.

Su papá, Henry, es el que enfermó al último y el que peor la ha pasado. “Sentía que me arrancaban los huesos,” cuenta. Él no presentó falta de aire en los pulmones como a los demás en su casa. Pero, al igual que todos, tuvo fiebre altísima. Yadine, mamá de Katherine, fue la que cuidaba del total de los habitantes de su casa: “como enfermera tenía darlo todo ahí, al pie del cañón. Atender a cada uno, hacerme la fuerte y continuar.” La gran presión que sentía desencadenó “pequeñas crisis de ansiedad”, como ella les llama. “Habían días en los que me levantaba y no podía mover el cuerpo. Es un dolor horroroso. No hay fuerzas. Para llegar de mi salón a mi cocina, llegaba cansada.”

Henry es el más afectado por el coronavirus ¡no sale de su cuarto! (Foto: Katherin Fernández)

El estado de alarma en España se ha alargado hasta el 11 de abril; sin embargo, con la continua aparición de nuevos contagiados, lo más probable es que esta se alargue al menos un mes más. Además, Katherine agrega, como no hay un dato real de la cantidad de infectados y como muchas personas son asintomáticas, la cuarentena puede ser prolongada por mucho más tiempo del planeado.

A lo largo de toda la conversación que tuve con Katherine, Yadine y Henry hacían hincapié en que, por favor, nos quedemos en casa. Además de ello, en que miremos el lado positivo de la cuarentena obligatoria, que es la unión que se formará entre familias y de todos nosotros, como seres humanos.