¿Cuál es el mes en el que se registran más sismos?

Periodismo

Las cifras revelan que en ciertos periodos y zonas del país se registra un mayor movimiento de las placas tectónicas.

En la última década el Perú ha aumentado sus estaciones de detección de vibraciones sísmicas. Foto: Andina.pe

Escribe: Renato Avellaneda

El Perú se ve propenso cada día del año a sufrir incidentes como terremotos, temblores o maremotos. Ello no sorprende al saber que somos parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una región en donde acontecen un 90% de los movimientos telúricos a nivel mundial. Pero ¿Cuándo y dónde suceden con más frecuencia?

En este aspecto, los meses de mayo y octubre en la costa central, son popularmente los más referenciados debido a los antecedentes históricos que se tienen de los movimientos de alta magnitud. En estos meses acontecieron terremotos como los de Lima y Callao en 1687 (8.4 Mw), 1746 (9.0 Mw) y 1940 (8.2 Mw); el de Ancash en 1970 (7.9 Mw), o incluso el reciente en Loreto (8.0 Mw). Sin embargo, ninguno de estos periodos son los que mayor actividad han presentado en las últimas décadas.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), revela en su base de datos que desde 1921 hasta el 2015, se han registrado en el Perú un total de 7,168 sismos mayores a 2.5 Mw. De estos, el que encabezó la lista con mayores registros fue el mes de junio, con 820 movimientos, seguido por octubre (702), agosto (694) y julio (670). El que menos frecuencia mostró fue setiembre con 478. Más allá de esto, se aclara que no es posible considerar estas cifras para predecir futuros sucesos en momentos determinados.  

Por otro lado, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) publicó un mapa sísmico que detalla los movimientos desde 1960 hasta 2017, concluyendo que existe una mayor actividad telúrica en el centro y el sur, y moderada en el norte. Para este caso si se recalca que los seísmos ocurridos en un lugar se deben repetir en el mismo con igual o mayor fuerza a futuro.

El IGP a pesar de todo, especifica que “los terremotos no producen la muerte de las personas, sino las estructuras que colapsan debido a su mal diseño, al uso de material inadecuado o por estar situados en suelos geológicamente inestables”.