La religión católica en tiempos del coronavirus

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Cientos de sacerdotes asumen esta crisis sanitaria como un reto para la iglesia. Foto: ANDINA/Eddy Ramos

La crisis provocada por el Covid-19 ha ocasionado que tanto el Perú como gran parte del mundo se paralicen. Las celebraciones eucarísticas no fueron ajenas a ello y acataron las medidas que los jefes de Estado han impuesto para contrarrestar esta pandemia.

Escribe: Natalia Ortiz

El aislamiento social obligatorio en el Perú ocasionó que la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) tome la decisión de suspender temporalmente toda actividad realizada en parroquias y asambleas, incluyendo las celebraciones eucarísticas. Ante ello, los sacerdotes tomaron la alternativa de realizar misas a través de la web para que todos los feligreses no se vean afectados en esta crisis.

A través de un comunicado, la CEP invocó a que los padres celebren las misas de manera privada y que la difundan en los medios digitales para que los fieles no se vean perjudicados. Es por ello que varias parroquias decidieron usar sus páginas de Facebook, Youtube y otras redes sociales para transmitir en vivo estas celebraciones y que no se pierda la cercanía con sus comunidades eclesiales en estos días de confinamiento.

La suspensión de estas ceremonias también afectó a las personas que deseaban ser partícipes del sacramento de la confesión y la comunión. Como bien menciona el derecho canónico, estos sólo se pueden dar de manera presencial, por lo que el Papa invitó a los creyentes a arrepentirse de corazón como alternativa a la ausencia de las confesiones, y otorgó las indulgencias plenarias, que borran parte de la pena de los pecados cometidos.

Misas en línea

“En estos tiempos uno experimenta la necesidad de recibir la comunión, uno valora algo cuando lo pierde. Espero que luego de todo esto, la gente vaya con ansias a confesarse y a comulgar”, mencionó Laureano Orozco, párroco del Santuario Divina Misericordia, quien realiza diariamente misas online en el Facebook de la parroquia.

Por esta razón, los pastores de la iglesia tuvieron que aliarse a la tecnología para poder llegar a todos los fieles desde sus hogares. Esta fue una difícil tarea para muchos de ellos, quienes hasta el momento no se sienten acostumbrados a este nuevo cambio.

“Se siente distinto, también me cuestiono, porque creo que se puede participar hasta cierto punto, pero con la debida disposición interna de los feligreses. No es lo mismo que ver un partido, se necesita fe para poder participar. Lo que importa es transmitir la palabra de Dios”, mencionó Rodrigo Cand, sacerdote encargado del seminario Mayor Madre de la Misericordia de la diócesis de Carabayllo.

A pesar de las circunstancias, la iniciativa está siendo todo un éxito en las redes: el padre Laureano manifiesta que son alrededor de 200 personas que se conectan a diario al canal de su parroquia para participar de las misas.

“Es sumamente raro, porque uno está acostumbrado a ver las misas con personas al lado, no es lo mismo que verlo por televisión, uno prefiere sentir a Dios al frente y alimentarse de él, pero se entiende por la situación”, afirmó Gary Ventura, un feligrés que sigue las misas desde su casa.

Por otro lado, hay que recordar que la Iglesia Católica se aproxima a una de las fechas más importantes de su calendario litúrgico, la semana santa. Se considera que este acontecimiento será único en la historia, ya que anteriormente no ha habido pascuas como la que se aproxima.

“Creo que esta semana santa ayudará a los fieles en medio de esta tormenta a meditar y ansiar el momento de la liberación de Jesús en el domingo de pascua. Esta es la mejor oportunidad para pedir por la salvación de las personas infectadas de coronavirus”, mencionó el P. Laureano Orozco, que, a pesar de los problemas que sufre el mundo entero, mostró un entusiasmo con este nuevo reto que enfrenta  la Iglesia Católica.