Priorizar la economía sobre la salud pública sale caro

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Boris Johnson nació en la ciudad de Nueva York en 1964 pero renunció a la residencia americana antes de mudarse al Reino Unido y volverse político (Imagen: Pixabay)

Rodrigo Ortecho

El Reino Unido es la 8va nación del mundo con más casos de Covid 19 y su jefe de Estado se encuentra hospitalizado mientras el virus se sigue multiplicando en tierras británicas.

“Debemos actuar como un gobierno en tiempos de guerra y hacer lo que sea necesario para apoyar nuestra economía” fueron las declaraciones del Primer Ministro del Reino Unido, Boris Johnson el 17 de marzo del presente año. Nadie en Downing Street, ni el mismo Jefe de Estado se hubiesen imaginado que menos de un mes después, Johnson estaría en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital St Thomas de Londres, por el mismo virus que paralizó el mundo. 

El plan inicial, muy criticado por la prensa internacional, del gobierno británico era privilegiar la economía sobre los ciudadanos. Por ello, el 16 de marzo el Primer Ministro Johnson junto con su Canciller de la Hacienda Rishi Sunak prometió 330 mil millones de libras ($ 400 mil millones) en préstamos respaldados por el gobierno y garantías para proteger a las empresas. Semanas después, las consecuencias de priorizar el dinero sobre la salud comenzaban a mostrarse: más de 55 mil casos confirmados del COVID 19 y con una tasa de mortalidad del 11,1%. Sin embargo, el internacionalista Francisco Belaunde nos menciona que esta no ha sido la única nación que no priorizó la salud: “en Suecia por ejemplo aún no adoptan medidas restrictivas ni nada por el estilo, Holanda también adoptó una posición parecida al inicio y luego tuvo que cambiar”.  

Irónicamente, el 27 de marzo, diez días después de que Johnson declaró que haría “lo que fuera” para proteger la economía, tanto él como su Secretario de Salud Matt Hancock anunciaron que habían dado positivo por el virus. El mandatario de 55 años mencionó que había presentado “leves síntomas” junto con algunos miembros de su gabinete y se admitió a un hospital para hacerse el examen. A pesar de haber contraído la enfermedad, siguió liderando las reuniones gubernamentales mediante videoconferencias desde el aislamiento en su casa. 

Como se vio en casi todos los países del mundo, la propagación del coronavirus incrementó de manera exponencial en cuestión semanas, el 15 de marzo habiendo un poco más de mil casos, y para el 1ero este número ya estaba por encima de los 25 mil. Por su lado, la salud del Primer Ministro no mejoraba y seguía presentando “síntomas persistentes” y, por consejos de se equipo médico fue trasladado a la UCI el pasado lunes 6 de abril incluso twitteando: “Estoy de buen humor y me mantengo en contacto con mi equipo, mientras trabajamos juntos para combatir este virus y mantener a todos a salvo”. 

El Ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, fue apuntando específicamente por el mandatario (y consignado como el “sobreviviente designado” al inicio del brote del virus) para asumir sus deberes mientras permanece en la UCI. Raab luego de asumir el mando declaró a la prensa que “hay un espíritu de equipo increíblemente fuerte detrás del Primer Ministro que se asegura de que todos los planes que nos ha ordenado cumplir… se implementen lo antes posible”.